Pensar la práctica reflexiva con grandes autores
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Reflexionar sobre la práctica docente no consiste únicamente en recordar lo que ocurrió en clase. Dewey, Schön, Latorre, Tardif y Freire ofrecen distintas claves para comprender cómo la experiencia puede convertirse en reflexión, conocimiento e investigación de nuestra propia práctica.
¿Qué significa realmente reflexionar sobre nuestra práctica?
Hay preguntas que aparecen después de una clase y permanecen con nosotros.
¿Por qué esta actividad funcionó con un grupo y con otro no?
¿Por qué un estudiante reaccionó de una manera que no esperaba?
¿Qué habría ocurrido si hubiera tomado otra decisión?
¿Estoy evaluando realmente aquello que quiero que mis estudiantes aprendan?
¿Hay algo que llevo años haciendo y que nunca me había detenido a cuestionar?
Estas preguntas forman parte de la experiencia cotidiana de enseñar.
Sin embargo, tener dudas sobre nuestra práctica no significa necesariamente que estemos desarrollando una práctica reflexiva.
Reflexionar requiere algo más.
Supone convertir aquello que vivimos en un objeto de pensamiento: reconstruir la experiencia, interrogar nuestras decisiones, reconocer los supuestos desde los cuales actuamos y construir nuevas posibilidades para interpretar o transformar aquello que hacemos.
La práctica reflexiva docente es un proceso sistemático mediante el cual el profesorado analiza su experiencia, sus decisiones y sus saberes para comprender mejor su práctica y construir nuevas posibilidades de acción educativa.
Pero esta idea no pertenece a un único autor.
Existen diferentes tradiciones que permiten comprenderla.
Y ponerlas en diálogo puede ayudarnos a construir una mirada mucho más amplia.
La práctica reflexiva no comienza con una técnica
Cuando hablamos de reflexión docente podemos caer fácilmente en una lógica instrumental.
Una bitácora.
Un diario docente.
Una rúbrica.
Un formato de autoevaluación.
Una pregunta al terminar la clase.
Todas estas herramientas pueden resultar útiles.
Pero ninguna produce reflexión por sí misma.
Podemos llenar durante meses un diario y limitarnos a describir acontecimientos.
También podemos responder un formato institucional sin cuestionar realmente nuestras decisiones.
La práctica reflexiva comienza antes que el instrumento.
Comienza cuando dejamos de considerar nuestra práctica como algo evidente y aceptamos que puede convertirse en objeto de interrogación.
¿Qué ocurrió?
¿Por qué lo interpreto de esa manera?
¿Qué esperaba que sucediera?
¿Qué conocimientos orientaron mi decisión?
¿Qué otras explicaciones podrían existir?
¿Qué necesito observar nuevamente?
¿Qué podría transformar?
A partir de estas preguntas podemos acercarnos a distintos autores.
Cada uno ilumina una parte diferente del proceso.
John Dewey: cuando la experiencia se convierte en pensamiento
Uno de los primeros puntos que necesitamos aclarar es la relación entre experiencia y aprendizaje.
Porque enseñar durante muchos años no garantiza automáticamente que aprendamos de todo aquello que vivimos.
Aquí John Dewey resulta fundamental.
Su pensamiento permite comprender la experiencia no como una simple acumulación de acontecimientos, sino como algo que puede ser reconstruido mediante el pensamiento y relacionarse con experiencias posteriores.
Esto tiene una consecuencia importante para los docentes.
Una clase difícil puede simplemente convertirse en otra clase difícil.
Pero también puede producir una pregunta:
¿Por qué ocurrió de esa manera?
La diferencia está en lo que hacemos intelectualmente con aquello que vivimos.
Desde esta perspectiva, la reflexión permite establecer relaciones entre experiencia, interpretación y acción futura.
Para profundizar
John Dewey: experiencia y reflexión en educación
Este artículo desarrolla las bases del pensamiento de Dewey para comprender por qué la experiencia ocupa un lugar central en los procesos educativos.
¿Por qué la experiencia también enseña? John Dewey y el aprendizaje en comunidad
Aquí profundizamos en la relación entre experiencia, aprendizaje y construcción compartida de conocimiento.
Donald Schön: el docente como profesional reflexivo
Pero existe otro problema.
En el aula no siempre tenemos tiempo para detenernos y analizar cuidadosamente todo lo que ocurre.
Tenemos que actuar.
Un estudiante pregunta algo inesperado.
Una actividad no funciona.
Surge un conflicto.
Descubrimos que nuestra explicación produjo más confusión.
Y necesitamos decidir mientras la situación continúa desarrollándose.
Aquí Donald Schön aporta otra pieza fundamental.
Su propuesta del profesional reflexivo cuestiona la idea de que el trabajo profesional consiste simplemente en aplicar conocimientos técnicos previamente aprendidos a problemas claramente definidos.
La realidad profesional suele ser incierta.
Los problemas no siempre llegan correctamente formulados.
Necesitamos interpretarlos mientras actuamos.
Por eso Schön permite distinguir procesos como la reflexión en la acción y la reflexión sobre la acción.
No solo pensamos después de enseñar.
Muchas veces pensamos pedagógicamente mientras estamos enseñando.
Para profundizar
Donald Schön y el profesional reflexivo en educación
Una introducción a la propuesta de Schön y a su crítica de una visión puramente técnica del conocimiento profesional.
¿Qué significa reflexionar sobre la práctica para aprender de ella?
Un acercamiento a cómo podemos convertir situaciones cotidianas del aula en oportunidades de aprendizaje profesional.
Antonio Latorre: cuando una pregunta sobre la práctica se convierte en investigación
Pero algunas preguntas no desaparecen después de reflexionar sobre una clase.
Regresan.
¿Por qué mis estudiantes siguen teniendo dificultades con determinado proceso?
¿Qué ocurre con la participación?
¿Qué cambia cuando modifico mi manera de evaluar?
¿Por qué determinada estrategia produce resultados diferentes a los esperados?
Entonces podemos hacer algo más que reflexionar espontáneamente.
Podemos comenzar a investigar.
Aquí aparece la investigación-acción y, particularmente para nuestro contexto educativo, el trabajo de Antonio Latorre.
La investigación-acción permite comprender al docente como alguien capaz de estudiar sistemáticamente situaciones relacionadas con su propia práctica.
Observar.
Recoger información.
Interpretar.
Actuar.
Analizar lo ocurrido.
Replantear.
La reflexión comienza entonces a adquirir una dimensión investigativa.
Próximamente
Antonio Latorre: ¿cómo investigar nuestra propia práctica docente?
Exploraremos cómo la investigación-acción puede convertir problemas cotidianos del aula en preguntas sistemáticas de indagación y transformación educativa.
Maurice Tardif: aquello que aprendemos mientras enseñamos también es saber
Hasta aquí podríamos preguntarnos algo:
¿qué ocurre con todo lo que aprendemos después de años tomando decisiones, enfrentando situaciones y reflexionando sobre ellas?
Maurice Tardif nos permite introducir el problema de los saberes docentes.
El conocimiento profesional del maestro no procede de una única fuente.
En nuestra práctica confluyen saberes construidos durante la formación, conocimientos disciplinares, elementos curriculares y conocimientos desarrollados mediante nuestra propia experiencia profesional.
Esto permite reconocer al docente desde otra posición.
No únicamente como alguien que recibe teorías para posteriormente aplicarlas.
El profesorado también construye conocimientos sobre su trabajo mientras lo ejerce.
La práctica reflexiva adquiere entonces otra dimensión:
nos permite hacer visibles, cuestionar y reconstruir algunos de esos saberes que hemos construido durante nuestra trayectoria.
Próximamente
Maurice Tardif: ¿qué saberes construye un docente desde la experiencia?
Un artículo para comprender de dónde provienen nuestros saberes profesionales y por qué la experiencia docente también produce conocimiento.
Paulo Freire: reflexionar también significa preguntarnos desde dónde miramos
Pero existe todavía otra dimensión.
Podemos reflexionar profundamente sobre cómo hacemos algo y nunca preguntarnos por qué lo hacemos.
Podemos mejorar una estrategia sin cuestionar las relaciones educativas que reproduce.
Podemos analizar una clase sin preguntarnos qué idea de estudiante, conocimiento o autoridad está detrás de nuestras decisiones.
Aquí Paulo Freire amplía radicalmente el horizonte.
La reflexión sobre la práctica no puede separarse completamente de una lectura crítica de la realidad.
Esto introduce preguntas diferentes:
¿Qué relaciones estamos construyendo?
¿Quién puede hablar?
¿Quién es escuchado?
¿Qué conocimientos consideramos legítimos?
¿Qué supuestos sobre nuestros estudiantes orientan nuestras decisiones?
¿Desde qué lugar interpretamos la realidad educativa?
La reflexión deja entonces de ser únicamente una herramienta para mejorar la eficacia de nuestra práctica.
También puede ayudarnos a problematizar el sentido de aquello que hacemos.
Para profundizar
¿Puede el diálogo construir conocimiento? Paulo Freire
Una aproximación al diálogo no solamente como estrategia didáctica, sino como forma de relación con el conocimiento y con los otros.
Cinco autores, cinco preguntas para mirar nuestra práctica
Podríamos organizar el recorrido de esta serie mediante cinco grandes preguntas.
John Dewey:
¿Qué podemos aprender de nuestra experiencia?
Donald Schön:
¿Cómo pensamos cuando enfrentamos situaciones inciertas de la práctica?
Antonio Latorre:
¿Cómo podemos investigar sistemáticamente aquello que queremos comprender o transformar?
Maurice Tardif:
¿Qué saber profesional construimos mientras enseñamos?
Paulo Freire:
¿Qué supuestos y relaciones necesitamos problematizar cuando reflexionamos sobre nuestra práctica?
Ninguna pregunta sustituye a las demás.
Juntas construyen una mirada más compleja.
De la experiencia a la construcción de conocimiento profesional
Vistas en conjunto, estas perspectivas permiten reconocer un recorrido:
experiencia → pregunta → reflexión → investigación → construcción de saber → nueva acción
Pero no debemos imaginarlo como una secuencia rígida.
La práctica docente es mucho más desordenada.
Podemos comenzar investigando y descubrir una pregunta que no habíamos formulado.
Una conversación puede obligarnos a reinterpretar una experiencia ocurrida años atrás.
Una lectura puede proporcionarnos un concepto para nombrar algo que llevábamos mucho tiempo observando.
Una nueva experiencia puede cuestionar un saber que considerábamos consolidado.
La práctica reflexiva funciona mejor como un movimiento permanente entre experiencia, pensamiento y acción.
La reflexión también necesita de otros
Existe además un riesgo al hablar de práctica reflexiva.
Convertirla en una responsabilidad exclusivamente individual.
Como si cada maestro tuviera que regresar a casa y reflexionar en soledad sobre todo aquello que hizo durante el día.
Pero nuestras interpretaciones también tienen límites.
Hay cosas que no vemos precisamente porque estamos demasiado cerca de ellas.
Por eso la conversación profesional puede ampliar la reflexión.
Otro docente puede ofrecer una interpretación distinta.
Puede reconocer algo que nosotros normalizamos.
Puede compartir una experiencia semejante.
Puede cuestionar una certeza.
Puede ayudarnos a formular mejor una pregunta.
Aquí este cluster comienza a encontrarse con otra de nuestras series:
Pensar las comunidades de aprendizaje con grandes autores.
Porque una práctica profesional reflexiva también necesita espacios colectivos donde la experiencia pueda convertirse en conversación y conocimiento compartido.
Este ecosistema educativo se mantiene gracias a la comunidad.
Si te ha servido, puedes contribuir a que continúe.
¿Por dónde comenzar a leer esta serie?
No necesitas recorrer los autores como si se tratara de un curso lineal.
Puedes comenzar desde la pregunta que más se parece a aquello que estás viviendo.
Si quieres comprender por qué la experiencia puede convertirse en aprendizaje, comienza con Dewey.
Si te interesa cómo tomamos decisiones frente a situaciones inciertas, continúa con Schön.
Si tienes un problema de tu práctica que quisieras observar e investigar sistemáticamente, acércate a Latorre.
Si quieres comprender qué tipo de conocimiento construyes después de años enseñando, Tardif será especialmente importante.
Y si necesitas preguntarte no solamente cómo mejorar una práctica, sino qué supuestos educativos, sociales y humanos existen detrás de ella, Freire puede ampliar la mirada.
Después puedes regresar a los demás.
Porque precisamente eso propone este recorrido:
no encontrar un autor que nos entregue todas las respuestas, sino construir mejores preguntas desde distintas perspectivas.


