Comunidades profesionales de aprendizaje y comunidades de aprendizaje: diferencias, semejanzas y por qué suelen confundirse

Comunidades de aprendizaje y comunidades profesionales de aprendizaje suelen utilizarse como si fueran sinónimos. Aunque ambos enfoques comparten principios importantes, tienen orígenes, propósitos y énfasis distintos. En este artículo descubrirás sus semejanzas, diferencias y por qué comprenderlas ayuda a fortalecer la formación docente y el trabajo colegiado.

Introducción

A lo largo de esta serie hemos explorado las ideas de Etienne Wenger, Donald Schön, Paulo Freire, John Dewey, Hugo Zemelman, Estela Quintar y Philippe Perrenoud para comprender mejor las comunidades de aprendizaje. Cada uno, desde perspectivas distintas, nos mostró que aprender implica participar, dialogar, reflexionar sobre la práctica, construir conocimiento colectivamente y reconocer la importancia del contexto y de las personas.

Sin embargo, al profundizar en la literatura educativa aparece una nueva pregunta: ¿las comunidades de aprendizaje son lo mismo que las comunidades profesionales de aprendizaje?

La confusión es comprensible. Ambos conceptos hablan de colaboración, aprendizaje colectivo y desarrollo profesional. Incluso, en algunos documentos oficiales o textos de divulgación, los términos llegan a utilizarse indistintamente. No obstante, detrás de cada uno existe una tradición teórica diferente y comprender esas diferencias permite enriquecer nuestra mirada sobre la formación docente.

La buena noticia es que no se trata de elegir uno u otro enfoque. Más bien, entender sus particularidades nos ayuda a aprovechar mejor las aportaciones de ambos para fortalecer el aprendizaje entre docentes.

Comprender las diferencias entre comunidades de aprendizaje y comunidades profesionales de aprendizaje permite evitar simplificaciones y construir procesos de formación docente más sólidos y conscientes.


¿Qué son las comunidades profesionales de aprendizaje?

Las comunidades profesionales de aprendizaje (Professional Learning Communities o PLC) son grupos de docentes y directivos que trabajan de manera colaborativa para mejorar los aprendizajes del alumnado mediante el análisis sistemático de la práctica, el uso de evidencias y la mejora continua de la enseñanza.

Este enfoque comenzó a desarrollarse principalmente en Estados Unidos y Canadá durante las últimas décadas del siglo XX, especialmente a partir de los trabajos de Shirley Hord, Richard DuFour, Robert Eaker y otros investigadores interesados en la mejora escolar.

Su principal preocupación era una pregunta muy concreta:

¿Cómo pueden las escuelas organizarse para mejorar continuamente los aprendizajes de sus estudiantes?

La respuesta fue construir culturas escolares donde los docentes trabajaran de manera colaborativa, analizaran evidencias, compartieran responsabilidades y tomaran decisiones colectivas orientadas a la mejora.

Por ello, las comunidades profesionales de aprendizaje poseen un fuerte énfasis organizacional.


¿Qué son las comunidades de aprendizaje?

En la serie anterior definimos las comunidades de aprendizaje como espacios donde las personas construyen conocimiento mediante el diálogo, la reflexión sobre la práctica, la experiencia compartida y la participación colectiva.

Aunque este concepto tiene múltiples desarrollos, en esta serie lo hemos comprendido desde una tradición mucho más amplia que integra aportaciones de:

En este enfoque, el aprendizaje colectivo no se limita a mejorar resultados institucionales.

También busca transformar la manera en que las personas comprenden la práctica y construyen conocimiento profesional.


¿Por qué suelen confundirse?

La principal razón es que ambos enfoques comparten varios principios.

Los dos consideran importante:

  • el trabajo colaborativo;
  • el aprendizaje entre docentes;
  • la reflexión sobre la práctica;
  • la mejora continua;
  • el compromiso colectivo.

Cuando se observan superficialmente, parecen describir exactamente la misma realidad.

Sin embargo, su punto de partida es distinto.

Mientras las comunidades profesionales de aprendizaje nacen principalmente desde la investigación sobre mejora escolar y liderazgo educativo, las comunidades de aprendizaje se nutren de una tradición mucho más amplia relacionada con el aprendizaje, la epistemología, la práctica profesional y la pedagogía crítica.

En otras palabras:

comparten muchos caminos, pero no comenzaron el viaje desde el mismo lugar.


Principales diferencias entre ambos enfoques

El propósito central

Las comunidades profesionales de aprendizaje ponen un fuerte énfasis en la mejora institucional y en el aprendizaje del alumnado mediante procesos organizacionales.

Las comunidades de aprendizaje, además de buscar mejoras educativas, se interesan por comprender cómo las personas construyen conocimiento, desarrollan identidad profesional y transforman su práctica.


El origen teórico

Las comunidades profesionales de aprendizaje se desarrollan principalmente desde los estudios sobre liderazgo escolar, gestión educativa y mejora institucional.

Las comunidades de aprendizaje integran aportaciones provenientes de la filosofía, la sociología, la pedagogía crítica, el aprendizaje situado y la práctica reflexiva.


La manera de comprender el aprendizaje

En una comunidad profesional de aprendizaje suele preguntarse:

¿Cómo mejorar los resultados educativos mediante el trabajo colaborativo?

En una comunidad de aprendizaje la pregunta se amplía:

¿Cómo aprenden realmente las personas mientras participan en una comunidad?


El papel de la práctica docente

Ambos enfoques consideran importante analizar la práctica.

Sin embargo, las comunidades de aprendizaje dedican mayor atención a comprender cómo esa práctica produce conocimiento, identidad profesional y nuevas formas de interpretar la realidad.


¿En qué se complementan?

Presentar estos enfoques como si fueran opuestos sería un error.

En realidad, pueden enriquecerse mutuamente.

Las comunidades profesionales de aprendizaje aportan herramientas muy valiosas para organizar el trabajo colegiado, establecer metas compartidas, utilizar evidencias y construir procesos institucionales de mejora.

Las comunidades de aprendizaje ofrecen una comprensión más profunda sobre cómo aprenden las personas, cómo se construye el conocimiento profesional y qué papel desempeñan el diálogo, la experiencia, la identidad y el contexto.

Cuando ambos enfoques dialogan, la formación docente gana profundidad.

No solo mejora la organización del trabajo escolar.

También fortalece la comprensión del aprendizaje profesional.


¿Qué enfoque parece adoptar actualmente la SEP?

Esta es una pregunta especialmente relevante para el contexto mexicano.

Los materiales recientes de formación continua —como los Talleres Intensivos para personal docente y diversos documentos de apoyo— utilizan principalmente la expresión comunidades de aprendizaje.

Sin embargo, muchas de las estrategias propuestas recuperan elementos propios de las comunidades profesionales de aprendizaje, como el trabajo colaborativo, el análisis de evidencias y la mejora continua.

Al mismo tiempo, incorporan conceptos cercanos a la tradición de Freire, Schön, Wenger, Zemelman o Quintar, como la problematización de la práctica, el diálogo, la reflexión crítica y el aprendizaje situado.

Esto significa que la propuesta mexicana actual no responde exclusivamente a una sola corriente.

Más bien construye un enfoque híbrido que dialoga con distintas tradiciones pedagógicas.

Comprender esa diversidad evita interpretaciones simplificadas de los documentos oficiales.


¿Qué puede aprender un colectivo docente de esta diferencia?

Más que preguntarse:

«¿Cuál concepto es el correcto?»

Un colectivo podría formular otras preguntas:

  • ¿Qué aportaciones ofrece cada enfoque para comprender nuestro trabajo?
  • ¿Cómo podemos fortalecer la organización del colectivo sin perder de vista el aprendizaje profesional?
  • ¿Qué lugar ocupa el diálogo dentro de nuestras reuniones?
  • ¿Estamos construyendo conocimiento o únicamente coordinando actividades?
  • ¿Cómo dialogan nuestras prácticas con las condiciones reales de la escuela?

Estas preguntas permiten aprovechar la riqueza de ambas perspectivas.


Ejemplo práctico

Dos escuelas organizan reuniones colegiadas cada mes.

En la primera, el colectivo analiza indicadores de aprendizaje, revisa evidencias, establece metas comunes y acuerda estrategias para mejorar los resultados del alumnado.

En la segunda, además de realizar estas actividades, las maestras y los maestros dedican tiempo a problematizar su práctica, compartir experiencias, reflexionar sobre el contexto, discutir diferentes interpretaciones y construir conocimiento profesional.

Ambas escuelas colaboran.

Ambas buscan mejorar.

La diferencia es que la segunda también convierte el aprendizaje del profesorado en objeto explícito de reflexión.

Allí encontramos una integración mucho más cercana entre las comunidades profesionales de aprendizaje y las comunidades de aprendizaje.

Este ecosistema educativo se mantiene gracias a la comunidad.
Si te ha servido, puedes contribuir a que continúe.

Reflexión estructural

Las comunidades profesionales de aprendizaje y las comunidades de aprendizaje no representan proyectos enfrentados.

Son tradiciones que surgieron desde preguntas distintas, pero que hoy pueden dialogar para fortalecer la formación docente.

Las primeras ayudan a construir escuelas capaces de aprender institucionalmente.

Las segundas ayudan a comprender cómo aprenden las personas que forman esas instituciones.

Cuando ambas perspectivas se encuentran, el trabajo colegiado deja de ser únicamente una estrategia organizativa y se convierte en una experiencia de desarrollo profesional, reflexión crítica y construcción colectiva del conocimiento.

Las mejores comunidades no son las que siguen un modelo específico. Son aquellas que aprenden a integrar distintas formas de comprender el aprendizaje sin perder de vista a las personas, la práctica y el contexto.

Preguntas para continuar la reflexión

  • ¿Qué características de las comunidades profesionales de aprendizaje reconoces en tu escuela?
  • ¿Qué elementos de las comunidades de aprendizaje podrían fortalecer el trabajo colegiado que ya realizan?
  • ¿Cómo podrían dialogar ambos enfoques para enriquecer la formación docente en tu contexto?

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