¿Cómo evaluar los PDA en la Nueva Escuela Mexicana?

Evaluar los PDA no significa convertir cada proceso en una calificación o una lista rígida de indicadores. Implica observar evidencias del aprendizaje, interpretarlas y utilizarlas para retroalimentar y tomar mejores decisiones pedagógicas.

Cuando comenzamos a trabajar con los Procesos de Desarrollo de Aprendizaje (PDA) aparece una pregunta casi inevitable: ¿cómo se evalúan?

Podemos comprender qué es un PDA, relacionarlo con un contenido e incluso incorporarlo dentro de una planeación, pero cuando llega el momento de evaluar surgen nuevas dudas: ¿debo convertir cada PDA en un criterio?, ¿necesito una rúbrica?, ¿se evalúa con un producto?, ¿cómo sé si un estudiante “logró” el PDA?, ¿qué diferencia hay entre observar avances y asignar una calificación?

Parte de la confusión aparece cuando intentamos trasladar una lógica de evaluación basada principalmente en resultados finales hacia procesos que, por definición, necesitan observarse en desarrollo.

El Plan de Estudio 2022 establece que la evaluación forma parte del proceso formativo y que no debe reducirse a una expresión numérica, porque una calificación no describe la complejidad de los procesos que desarrollan las y los estudiantes.

Evaluar un PDA implica utilizarlo como referente para observar procesos de aprendizaje, reunir evidencias, interpretarlas y decidir cómo continuar acompañando al estudiante.

¿Qué es un PDA en la NEM? Explicación sencilla con ejemplos


¿Cómo se evalúan los PDA en la NEM?

Una forma clara de responder es:

Los PDA pueden evaluarse mediante evidencias que permitan observar e interpretar cómo se está desarrollando el proceso de aprendizaje relacionado con un contenido, utilizando esa información para retroalimentar y ajustar la enseñanza.

Esto significa que no necesitamos pensar:

PDA → calificación

sino más bien:

PDA

¿Qué proceso queremos observar?

Experiencia de aprendizaje

Evidencias

Interpretación

Retroalimentación

Nueva decisión pedagógica

Esta relación coincide con el enfoque del Plan de Estudio: la evaluación forma parte de la relación pedagógica entre docentes y estudiantes y debe permitir obtener información sobre aquello que favorece el aprendizaje, las dificultades que aparecen y los ajustes que pueden realizarse durante el proceso educativo.

Por eso, evaluar un PDA no consiste solamente en determinar si está:

logrado / no logrado.

Puede implicar comprender:

  • qué relaciones ya construye el estudiante;
  • qué conocimientos moviliza;
  • qué dificultades aparecen;
  • qué explicaciones produce;
  • qué estrategias utiliza;
  • qué necesita seguir desarrollando;
  • y qué podemos modificar desde la enseñanza.

Antes de evaluar un PDA, necesitamos comprenderlo

Un error frecuente consiste en buscar inmediatamente un instrumento.

Por ejemplo:

“Tengo este PDA, ¿qué rúbrica utilizo?”

Pero antes del instrumento necesitamos responder otra pregunta:

¿Qué proceso expresa realmente este PDA?

Para ello podemos observar:

La acción

¿Qué hace el estudiante?

Puede aparecer:

  • analizar;
  • explicar;
  • argumentar;
  • comparar;
  • representar;
  • reconocer;
  • interpretar;
  • comunicar;
  • proponer;
  • investigar.

El objeto del proceso

¿Sobre qué está realizando esa acción?

“Analiza” por sí solo no nos dice suficiente.

Necesitamos saber:

¿analiza qué?, ¿con qué conocimientos?, ¿en qué relación?

La complejidad

¿Qué tipo de desempeño implicaría ese proceso?

Por ejemplo, “explicar” puede significar desde describir una relación sencilla hasta construir una explicación sustentada en diferentes evidencias.

El contexto

¿Cómo puede hacerse visible ese proceso en una situación significativa para este grupo?

Aquí comenzamos a relacionar evaluación, planeación y contexto.

¿Cómo relacionar los PDA con una planeación didáctica?


¿Qué evidencias pueden ayudarnos a evaluar un PDA?

Las evidencias son fundamentales porque permiten acercarnos a aquello que el estudiante está construyendo durante el aprendizaje.

Una evidencia puede ser una producción final, pero no tiene que serlo.

Podemos encontrar evidencia en:

  • conversaciones;
  • explicaciones orales;
  • registros;
  • dibujos;
  • procedimientos;
  • mapas;
  • textos;
  • modelos;
  • proyectos;
  • argumentos;
  • preguntas;
  • resoluciones;
  • revisiones de un trabajo;
  • observaciones del docente;
  • autoevaluaciones;
  • discusiones entre estudiantes.

Lo importante no es acumular evidencias.

La pregunta es:

¿Qué evidencia me permitiría comprender mejor el proceso expresado en este PDA?

Por ejemplo, si el PDA implica argumentar, una evidencia útil podría ser:

  • un debate;
  • un texto argumentativo;
  • una explicación oral;
  • una discusión en equipo;
  • una justificación escrita.

Si implica observar y comparar, quizá convenga recuperar:

  • registros;
  • tablas;
  • descripciones;
  • clasificaciones;
  • explicaciones sobre semejanzas y diferencias.

Esto ayuda a evitar un error frecuente:

usar siempre el mismo tipo de evidencia independientemente del proceso que estamos evaluando.

Evidencias de aprendizaje en la NEM: qué son y cómo utilizarlas


¿Cómo evaluar un PDA paso a paso?

No existe en el Plan de Estudio una receta oficial denominada “pasos para evaluar un PDA”.

La siguiente secuencia es una ruta pedagógica orientadora, construida a partir de los principios de evaluación formativa que establece el documento.

1. Identifica el PDA y el contenido relacionado

No evalúes el PDA de manera aislada.

Revisa:

  • campo formativo;
  • contenido;
  • PDA;
  • contexto;
  • experiencia de aprendizaje.

Esto permite mantener coherencia entre currículo, enseñanza y evaluación.

Diferencia entre contenidos y PDA en la NEM: cómo se relacionan

2. Interpreta qué quieres observar

Pregúntate:

¿Qué proceso debería comenzar a hacerse visible?

No necesitas reducir el PDA completo a una sola conducta.

Puedes identificar algunos aspectos relevantes.

3. Diseña una experiencia que permita movilizar el proceso

No puedes observar argumentación si la actividad solamente solicita copiar información.

No puedes observar análisis si únicamente se pide memorizar.

La experiencia necesita ofrecer oportunidades reales para que aparezca aquello que queremos comprender.

4. Anticipa evidencias

Antes de comenzar puedes preguntarte:

¿Dónde podría aparecer evidencia de este proceso?

Esto ayuda a no depender exclusivamente del producto final.

5. Observa durante el proceso

La evaluación no necesita esperar al último día.

El Plan critica precisamente la separación entre evaluación y proceso formativo y plantea que la mejora debe realizarse durante los procesos educativos.

Podemos observar:

  • avances;
  • estrategias;
  • errores;
  • preguntas;
  • cambios;
  • dificultades;
  • formas de participar.

6. Interpreta la evidencia

Esta es una parte central.

Una evidencia no “habla sola”.

Necesitamos preguntarnos:

  • ¿qué muestra?
  • ¿qué todavía no muestra?
  • ¿qué proceso parece estar desarrollándose?
  • ¿qué dificultades aparecen?
  • ¿qué factores del contexto podrían estar influyendo?

7. Retroalimenta

La evaluación formativa debería generar información útil para el estudiante.

La retroalimentación puede ayudar a:

  • reconocer avances;
  • señalar aspectos que necesitan revisión;
  • hacer preguntas;
  • ofrecer pistas;
  • invitar a comparar;
  • proponer una nueva oportunidad.

8. Ajusta la enseñanza

Este paso suele olvidarse.

Evaluar no consiste solamente en obtener información del estudiante.

También significa preguntarnos:

¿Qué necesito modificar en mi intervención?

El Plan señala que la evaluación debe ofrecer información también sobre las acciones que generan aprendizajes y sobre dificultades del propio trabajo académico docente, de manera que la mejora ocurra durante el proceso.


Ejemplo: cómo evaluar un PDA en una situación de aprendizaje

Veamos un ejemplo completo.

Importante: la formulación utilizada es ilustrativa y no reproduce textualmente un PDA oficial. Para una planeación real deben consultarse los Programas de Estudio correspondientes.

Supongamos un proceso relacionado con:

Analizar prácticas de consumo de agua y explicar algunas de sus consecuencias en el entorno.

¿Qué necesitamos observar?

No basta con comprobar que el estudiante conoce recomendaciones para ahorrar agua.

Queremos observar si puede:

  • identificar prácticas;
  • relacionarlas con consecuencias;
  • utilizar información;
  • construir explicaciones;
  • revisar sus ideas.

Situación

El grupo investiga cómo se utiliza el agua dentro de la escuela.

Experiencias

Las y los estudiantes:

  • recorren espacios;
  • realizan registros;
  • identifican prácticas;
  • organizan información;
  • consultan fuentes;
  • comparan datos;
  • construyen explicaciones.

Evidencias posibles

Podemos recuperar:

  • registros de observación;
  • tablas;
  • conversaciones;
  • esquemas;
  • explicaciones escritas;
  • conclusiones;
  • revisiones de sus primeras ideas.

¿Qué observamos?

Imaginemos tres situaciones.

Estudiante A: identifica prácticas, pero no relaciona claramente sus consecuencias.

Estudiante B: establece relaciones, aunque sus explicaciones todavía son generales.

Estudiante C: construye una explicación utilizando observaciones y otras fuentes.

La evaluación formativa no necesita reducir inmediatamente estas diferencias a:

6, 8 y 10.

Podemos interpretarlas como momentos distintos de un proceso.

Retroalimentación

Al estudiante A podríamos preguntarle:

¿Qué podría ocurrir si esta práctica se repite todos los días?

Al estudiante B:

¿Qué evidencia de tu investigación apoya esa explicación?

Al estudiante C:

¿Existe otra posible explicación o consecuencia que necesitemos considerar?

La retroalimentación cambia según lo que la evidencia nos muestra.

Eso es diferente a utilizar la misma observación para todos.


¿Necesito convertir cada PDA en indicadores?

No necesariamente.

Esta es una de las preguntas que más cuidado requiere.

Los indicadores pueden resultar útiles cuando ayudan a hacer observable y comprensible un proceso, pero existe un riesgo si fragmentamos excesivamente el PDA hasta convertirlo en una colección rígida de conductas.

Por ejemplo:

PDA: analiza una situación y construye explicaciones considerando diferentes relaciones.

Podríamos terminar con:

  • menciona 3 datos;
  • escribe 2 causas;
  • utiliza 1 imagen;
  • entrega a tiempo.

La lista es fácil de revisar.

Pero quizá ya no estamos observando realmente cómo analiza y construye una explicación.

Por eso los criterios deberían ayudarnos a mirar la calidad del proceso.

Por ejemplo:

  • identifica relaciones relevantes;
  • utiliza información pertinente;
  • construye explicaciones coherentes;
  • revisa sus ideas frente a nueva evidencia.

La diferencia es importante.

Evaluar no significa convertir todo lo complejo en elementos fácilmente contables.


¿Cómo construir criterios para evaluar un PDA?

Podemos utilizar una pequeña ruta.

1. Identifica el proceso central

¿Qué proceso queremos comprender?

2. Pregunta qué caracteriza un avance

¿Qué tendría que comenzar a aparecer para considerar que el proceso está desarrollándose?

3. Evita criterios puramente administrativos

“Entregó”, “participó” o “trabajó limpio” pueden aportar otra información, pero no necesariamente permiten comprender el PDA.

4. Formula criterios observables sin volverlos mecánicos

Por ejemplo, ante un proceso de argumentación:

  • expresa una postura;
  • ofrece razones;
  • utiliza información;
  • establece relaciones;
  • responde a otras perspectivas.

5. Utiliza los criterios para retroalimentar

Los criterios no sirven únicamente para asignar una puntuación.

También ayudan a que docente y estudiante comprendan:

qué está funcionando y qué podría desarrollarse después.


¿Qué instrumento de evaluación puedo utilizar para un PDA?

No existe un instrumento específico obligatorio para evaluar los PDA.

El instrumento depende de:

  • qué proceso queremos observar;
  • qué evidencia tenemos;
  • cuándo necesitamos recoger información;
  • y qué uso haremos de ella.

Por ejemplo:

Si necesitamos observar…Podría ayudar…
Desempeños durante una actividadGuía de observación
Presencia de características concretasLista de cotejo
Calidad de una producción complejaRúbrica
Situaciones significativas durante el procesoRegistro anecdótico
Evolución a lo largo del tiempoPortafolio
Reflexión del estudianteAutoevaluación
Procesos entre paresCoevaluación

Pero ninguna relación es automática.

Una rúbrica no es “mejor” que una lista de cotejo.

La pregunta siempre debería ser:

¿Qué instrumento me ayuda a recoger e interpretar la evidencia que necesito?

Instrumentos de evaluación: qué son, tipos y ejemplos 


¿Cómo usar una rúbrica para evaluar un PDA?

Una rúbrica puede ser útil cuando el proceso necesita observarse en diferentes niveles de calidad.

Supongamos que queremos valorar una explicación.

Podríamos construir criterios relacionados con:

Uso de información

¿Utiliza evidencia pertinente?

Relaciones

¿Relaciona causas, consecuencias o elementos relevantes?

Explicación

¿Construye una explicación coherente?

Revisión

¿Puede modificar su explicación ante nueva información?

Los niveles podrían describir progresiones cualitativas.

Pero conviene evitar convertir la rúbrica en una traducción palabra por palabra del PDA.

El instrumento necesita ayudar a comprender el proceso, no simplemente demostrar que “evaluamos el PDA”.

Cómo hacer una rúbrica de evaluación paso a paso


¿Cómo utilizar una lista de cotejo con los PDA?

La lista de cotejo puede ser útil cuando queremos verificar la presencia o ausencia de aspectos concretos.

Por ejemplo:

  • integra información de dos fuentes;
  • identifica relaciones entre elementos;
  • incorpora una explicación;
  • revisa su producción.

Pero tiene límites.

Si necesitamos comprender qué tan sólida es una explicación o cómo evoluciona un argumento, una lista de cotejo puede quedarse corta.

Por eso conviene elegir el instrumento según la naturaleza de la evidencia y no por costumbre.

Lista de cotejo: qué es y cómo elaborarla


¿Se debe evaluar un PDA en una sola actividad?

No deberíamos asumir que todo proceso se desarrolla completamente en una actividad.

La propia noción de Proceso de Desarrollo de Aprendizaje invita a mirar el aprendizaje en una temporalidad más amplia.

Un estudiante puede:

  1. construir una primera explicación;
  2. recibir retroalimentación;
  3. contrastarla con nueva información;
  4. modificarla;
  5. producir una versión más elaborada.

Si solamente evaluamos la primera producción quizá perdemos justamente lo más importante:

el desarrollo.

Por eso puede resultar útil conservar diferentes evidencias a lo largo del tiempo.

Aquí un portafolio o una secuencia de producciones puede ayudarnos a observar cambios.

Portafolio de evidencias: qué es y cómo utilizarlo


¿Cómo registrar avances de un PDA sin convertirlo en una calificación?

Podemos utilizar registros cualitativos.

Por ejemplo:

Evidencia inicial

El estudiante describe elementos aislados.

Durante el proceso

Comienza a reconocer algunas relaciones.

Después de retroalimentar

Utiliza información para explicar una relación con mayor claridad.

Siguiente necesidad

Profundizar en el uso de evidencia para sustentar sus explicaciones.

Este tipo de registro nos permite seguir el proceso.

No significa que nunca exista una calificación.

El Plan distingue entre evaluación formativa y acreditación. La acreditación cumple la función de sustentar calificaciones y certificados, mientras que la evaluación formativa forma parte del proceso de enseñanza y aprendizaje.

Esa diferencia es fundamental:

evaluar y calificar están relacionados, pero no son lo mismo.


¿Cómo pasar de la evaluación del PDA a una calificación?

Esta es probablemente una de las cuestiones más difíciles.

El Plan señala que la calificación se construye mediante el juicio docente sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje y las condiciones en que avanzaron las y los estudiantes. También advierte que este juicio no debería reducirse simplemente a sumar actividades, asistencias o promediar evidencias.

Esto nos permite plantear una diferencia:

Evaluación formativa:
interpreta procesos para acompañar el aprendizaje.

Calificación:
responde a una necesidad de acreditación del sistema.

La información que recopilamos durante la evaluación puede contribuir al juicio profesional que posteriormente sustente una calificación.

Pero no necesitamos pensar:

PDA 1 = 20%
PDA 2 = 20%
PDA 3 = 20%.

El Plan de Estudio que utilizamos como fuente base no establece una fórmula universal de ponderación de PDA para obtener calificaciones.

Por eso conviene evitar presentar porcentajes arbitrarios como si fueran una indicación oficial.


¿Cómo relacionar PDA, evidencias, instrumentos y retroalimentación?

Podemos organizarlo mediante este mapa:

PDA

¿Qué proceso queremos comprender?

Experiencia de aprendizaje

¿Dónde puede aparecer?

Evidencia

¿Qué nos muestra el estudiante?

Instrumento

¿Cómo registraremos o analizaremos esa evidencia?

Interpretación

¿Qué comprendemos del aprendizaje?

Retroalimentación

¿Qué información necesita el estudiante?

Decisión pedagógica

¿Qué hacemos después?

Esta es probablemente la relación más importante de todo el artículo.

El instrumento ocupa solo una parte.

Por eso la evaluación no empieza preguntando:

“¿Qué rúbrica usaré?”

Empieza preguntando:

“¿Qué necesito comprender del aprendizaje?”


Errores comunes al evaluar los PDA

Convertir cada PDA en una calificación

El PDA puede orientar la observación del proceso, pero evaluación formativa y acreditación cumplen funciones distintas.

Evaluar solamente el producto final

Un producto puede aportar evidencia, pero puede ocultar procesos, revisiones, dificultades y avances importantes.

Utilizar siempre una rúbrica

La rúbrica es una herramienta, no una obligación de la NEM.

Confundir evidencia con instrumento

Evidencia: aquello que muestra algo del aprendizaje.

Instrumento: herramienta utilizada para registrar, organizar o interpretar esa evidencia.

Un trabajo escrito es evidencia.

Una rúbrica puede ser el instrumento para analizarlo.

Instrumentos de evaluación: qué son, tipos y ejemplos

Observar solamente errores

La evaluación también necesita reconocer avances, estrategias y posibilidades.

Evaluar algo que la actividad no permitió desarrollar

Si pedimos memorización, difícilmente podremos valorar argumentación profunda.

Debe existir coherencia entre:

PDA ↔ experiencia ↔ evidencia ↔ evaluación.

Usar demasiados criterios

Una gran cantidad de criterios puede hacer la evaluación difícil de sostener y generar información poco útil.

Esperar al final para retroalimentar

El Plan enfatiza que la mejora debe ocurrir durante el proceso, no solamente cuando éste concluye.


Una matriz sencilla para evaluar un PDA

Puedes utilizar esta estructura como herramienta de reflexión:

PreguntaDecisión
¿Qué PDA estoy trabajando?Referente curricular
¿Qué proceso expresa?Interpretación
¿Qué experiencia lo moviliza?Situación de aprendizaje
¿Qué evidencia puedo recuperar?Evidencia
¿Qué necesito observar?Criterios
¿Cómo registraré la información?Instrumento
¿Qué muestra la evidencia?Interpretación
¿Qué necesita el estudiante?Retroalimentación
¿Qué modificaré después?Decisión docente

Esta tabla no es un formato oficial de SEP.

Su función es ayudar a mantener coherencia entre currículo, enseñanza y evaluación.


Preguntas frecuentes sobre cómo evaluar los PDA

¿Los PDA se califican?

No conviene utilizar “evaluar” y “calificar” como sinónimos. Los PDA pueden orientar la observación de procesos de aprendizaje, mientras que la calificación pertenece al momento de acreditación. El Plan distingue ambas funciones.

¿Tengo que hacer una rúbrica para cada PDA?

No. El Plan no establece una obligación general de crear una rúbrica por PDA. El instrumento debe elegirse según el proceso y la evidencia que se necesita interpretar.

¿Se puede utilizar una lista de cotejo para evaluar PDA?

Sí, cuando sea pertinente para aquello que queremos observar. Sin embargo, puede ser insuficiente si necesitamos valorar calidad, evolución o complejidad de un desempeño.

¿Qué son las evidencias de un PDA?

Son producciones, actuaciones, explicaciones, registros u otras manifestaciones que permiten obtener información sobre cómo se está desarrollando el proceso de aprendizaje.

¿Cuántas evidencias necesito?

No existe una cantidad universal. Lo importante es reunir información suficiente y pertinente para interpretar el proceso sin convertir la evaluación en acumulación burocrática de trabajos.

¿Puedo evaluar varios PDA con una misma actividad?

Una experiencia puede movilizar diferentes procesos relacionados. La cuestión es si realmente ofrece evidencia suficiente para interpretar cada uno de ellos.

¿Qué hago si el estudiante todavía no muestra el proceso esperado?

La evaluación formativa debería ayudar a identificar qué está sucediendo y orientar nuevas decisiones: cambiar una explicación, ofrecer otro recurso, plantear una nueva experiencia, retroalimentar o brindar más tiempo.

“No logrado” no debería ser necesariamente el final de la evaluación.

Este ecosistema educativo se mantiene gracias a la comunidad.
Si te ha servido, puedes contribuir a que continúe.

Preguntas para reflexionar

  • Aplicación: cuando evalúas un PDA, ¿observas principalmente el producto terminado o intentas recuperar información sobre el proceso que llevó hasta él?
  • Contexto: ¿qué evidencias podrían funcionar mejor para tus estudiantes considerando las actividades, recursos y condiciones reales de tu grupo?
  • Experiencia docente: ¿qué te resulta más difícil al evaluar PDA: definir criterios, elegir evidencias, seleccionar instrumentos o transformar la información en retroalimentación?

Evaluar un PDA es interpretar un proceso

Puede ser tentador convertir los PDA en una nueva lista de resultados que necesitamos marcar.

Logrado.

En proceso.

No logrado.

Es ordenado.

Pero puede quedarse corto frente a la complejidad del aprendizaje.

El Plan de Estudio cuestiona precisamente una evaluación reducida a números que no permiten comprender procesos como análisis, síntesis, inferencia, desarrollo de lenguajes o las condiciones y obstáculos que intervienen en el aprendizaje.

La alternativa no consiste en eliminar instrumentos, criterios o calificaciones.

Consiste en recordar cuál es su función.

La evaluación puede ayudarnos a mirar aquello que está sucediendo mientras enseñamos y aprendemos.

Puede hacer visibles avances.

Puede mostrarnos dificultades.

Puede ayudarnos a retroalimentar.

Y también puede obligarnos a revisar nuestra propia intervención.

La práctica también piensa.

Evaluar un PDA no significa comprobar si el estudiante cumplió una frase curricular; significa interpretar evidencias de un proceso para comprender cómo está aprendiendo y decidir cómo podemos acompañarlo mejor.

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