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El Plan de Estudio 2022 no se reduce a campos formativos y ejes articuladores. Su propuesta transforma la relación entre currículo, comunidad, autonomía docente, aprendizaje, evaluación y realidad educativa.
Cuando se habla del Plan de Estudio 2022 de la Nueva Escuela Mexicana, es frecuente encontrar explicaciones centradas en enumerar sus cuatro Campos Formativos, siete Ejes Articuladores y seis fases correspondientes a preescolar, primaria y secundaria.
Esos elementos son importantes, pero conocerlos no significa necesariamente comprender el Plan.
El documento oficial desarrolla una propuesta curricular más amplia: coloca el derecho humano a la educación como referente, reconoce a niñas, niños y adolescentes como sujetos de la educación, otorga a la comunidad un lugar central, reivindica la autonomía profesional del magisterio y propone una integración curricular que busca relacionar los conocimientos escolares con la realidad en la que viven las y los estudiantes.
En este artículo revisaremos qué es el Plan de Estudio 2022, cómo está organizado, cuáles son sus principales elementos y, sobre todo, cómo se relacionan entre sí.
El Plan de Estudio 2022 es la propuesta curricular nacional, aplicable y obligatoria para la educación preescolar, primaria y secundaria en México, que organiza las finalidades formativas y los elementos curriculares desde una perspectiva basada en el derecho a la educación, la integración curricular, la comunidad y la autonomía profesional docente.
La SEP señala desde la introducción que el Plan es aplicable y obligatorio en toda la República Mexicana y lo presenta como parte de una propuesta curricular en permanente construcción.
Esto último resulta importante.
El currículo nacional no desaparece ni cada escuela inventa un currículo completamente distinto. Lo que cambia es la relación entre aquello que se establece nacionalmente y las decisiones que maestras, maestros y colectivos realizan desde sus contextos.
Ahí comienza a cobrar sentido el codiseño.
Una de las mejores maneras de comprender el Plan de Estudio 2022 está prácticamente al comienzo del documento.
La SEP identifica cuatro elementos que articulan la propuesta curricular de principio a fin.
La integración curricular se expresa mediante la relación entre Campos Formativos y Ejes Articuladores.
Pero su significado va más allá de reorganizar asignaturas.
El Plan señala que mediante ella se busca articular:
La intención es favorecer una formación integral y situar los procesos formativos en los contextos donde las y los estudiantes aprenden y donde las maestras y maestros enseñan.
Por eso los Campos Formativos no deberían interpretarse simplemente como nuevos nombres para las asignaturas anteriores.
El segundo elemento es la autonomía profesional de maestras y maestros.
El Plan reconoce al magisterio capacidad para contextualizar los contenidos de los programas considerando la realidad:
social, territorial, cultural y educativa de sus estudiantes.
Esto tampoco significa que cada docente pueda ignorar los Programas de Estudio.
El propio documento aclara que el codiseño no elimina su observancia obligatoria, sino que busca transitar hacia una toma de decisiones contextualizada, flexible y realista sobre la enseñanza.
Aquí aparece una tensión importante de la propuesta:
existe un currículo nacional común, pero su concreción requiere decisiones profesionales situadas.
La comunidad ocupa un lugar estructural dentro del Plan.
No aparece únicamente como el lugar donde está ubicada físicamente la escuela.
El documento la entiende como un conjunto de sujetos relacionados en un territorio en el que existen construcciones sociales, simbólicas, económicas e históricas comunes, incluyendo también sus tensiones y contradicciones.
Estas características pueden convertirse en fuentes de contextos, ideas y recursos para la educación y el aprendizaje.
Por eso la relación escuela-comunidad atraviesa buena parte de la propuesta curricular.
El cuarto elemento es probablemente el que permite comprender el fundamento de los anteriores:
el derecho humano a la educación.
Las y los estudiantes son reconocidos como sujetos de la educación y prioridad del Sistema Educativo Nacional.
Desde esta perspectiva, niñas, niños y adolescentes no aparecen solamente como receptores de conocimientos.
El Plan los reconoce como sujetos con capacidad para interpretar, participar e incidir en el mundo que los rodea.
Este cambio tiene implicaciones importantes para la enseñanza, la participación estudiantil, la evaluación y la relación pedagógica.
El documento puede entenderse mediante dos grandes partes.
La Parte I desarrolla el marco curricular: Nueva Escuela Mexicana, diversidad, antecedentes de las reformas curriculares y elementos centrales de la política curricular.
La Parte II desarrolla la estructura curricular propiamente dicha. Allí encontramos los fundamentos de la propuesta, comunidad, aprendizaje, evaluación, Perfil de egreso, Ejes Articuladores, Campos Formativos, Programas de Estudio y Fases de aprendizaje.
Esto nos ayuda a entender algo:
los elementos curriculares no aparecen aislados; descansan sobre una determinada concepción de educación, estudiante, docente, aprendizaje y comunidad.
Uno de los desplazamientos más relevantes del Plan consiste en colocar a la comunidad como referente de los procesos educativos.
Esto no significa convertir cualquier actividad comunitaria en un proyecto escolar.
Significa reconocer que los aprendizajes ocurren en relación con territorios, experiencias, problemas, saberes, culturas y relaciones sociales concretas.
La comunidad puede ser un pueblo o municipio en contextos rurales y un barrio o colonia en contextos urbanos. Lo fundamental, de acuerdo con el Plan, es estrechar los vínculos entre escuela y comunidad para generar interacciones educativas de mutua influencia.
Esta idea posteriormente permite comprender mejor la contextualización y el codiseño curricular.
Otro error frecuente sería leer el Plan únicamente como una reorganización administrativa de contenidos.
Su propuesta implica también una determinada concepción del aprendizaje.
El documento relaciona la educación con el desarrollo de capacidades que no se limitan a conocimientos y habilidades. Incorpora dimensiones intelectuales, físicas, éticas, estéticas y afectivas, además de la participación comunitaria, el cuidado y la reflexión crítica.
Los saberes, por su parte, son entendidos en relación con conocimientos, experiencias y prácticas mediante las cuales los sujetos se apropian de la realidad.
De ahí que aprender no pueda reducirse solamente a acumular información.
La evaluación ocupa también un apartado específico dentro de los fundamentos de la propuesta curricular.
Esto resulta importante porque evaluación, aprendizaje y enseñanza no deberían comprenderse como procesos independientes.
En lugar de mirar la evaluación únicamente como calificación o comprobación final, conviene leerla dentro de la concepción formativa que desarrolla el Plan: como parte del proceso mediante el cual se comprende el aprendizaje y se toman decisiones sobre la enseñanza.
Aquí yo pondría un enlace interno a nuestro post específico de evaluación formativa, porque desarrollar completamente este apartado dentro del artículo pilar terminaría haciéndolo demasiado extenso.
El Perfil de egreso expresa los rasgos globales de aprendizaje que articulan la formación de las y los estudiantes al concluir la educación básica.
No debería interpretarse como una lista desconectada de características deseables.
Funciona como uno de los referentes que orientan las intenciones educativas de la propuesta.
Y esto importa para entender el esquema curricular completo.
En la representación de la organización curricular incluida en la página 100, el Perfil de egreso aparece relacionado con los Ejes Articuladores, los Campos Formativos, las fases, los programas y la relación aprendizaje-comunidad.
El Plan establece siete Ejes Articuladores:
Pero nuevamente: memorizar los siete nombres no es lo más importante.
Los Ejes permiten establecer relaciones entre los contenidos curriculares y diferentes dimensiones de la vida cotidiana y de la realidad social.
Por eso tienen una función transversal dentro de la integración curricular.
No son siete materias adicionales.
Tampoco significa que todos deban aparecer artificialmente en cada actividad o proyecto.
Su valor aparece cuando permiten ampliar la mirada desde la cual se trabaja un contenido o una situación educativa.
La organización curricular establece cuatro Campos Formativos:
Integra procesos relacionados con las diversas formas mediante las cuales las personas expresan, comunican, interpretan y construyen significados.
Articula saberes y procesos relacionados con la comprensión y explicación de fenómenos naturales, matemáticos, científicos y tecnológicos.
Aborda las relaciones sociales, culturales, históricas y ambientales desde una perspectiva ética y crítica.
Se relaciona con la construcción de identidad, bienestar, vida colectiva, corporeidad, emociones y relaciones comunitarias.
El documento desarrolla posteriormente las finalidades particulares de cada uno.
Aquí tenemos otra oportunidad de arquitectura web: cada Campo Formativo debería tener su propio artículo, mientras este post funciona como nodo que explica cómo se integra el sistema completo.
Esta distinción merece quedar muy clara.
Los Campos Formativos organizan los contenidos y procesos formativos en grandes ámbitos curriculares.
Los Ejes Articuladores permiten establecer relaciones entre esos contenidos y cuestiones relevantes para la formación y la realidad de las y los estudiantes.
Por eso no funcionan como dos listas paralelas.
Funcionan de manera relacionada dentro de la integración curricular.
Una forma sencilla de imaginarlo sería:
Campo Formativo → qué conocimientos y saberes se articulan.
Eje Articulador → desde qué dimensiones podemos relacionarlos y problematizarlos.
La práctica real, sin embargo, puede establecer relaciones mucho más complejas que esta simplificación.
El propio Plan define al Programa de Estudio como un organizador curricular que despliega los elementos centrales relacionados con qué y cómo se enseñan los objetos de aprendizaje señalados en los Campos Formativos.
Aquí comienza a aparecer una arquitectura que a veces genera confusión entre docentes:
Plan de Estudio → Programas de Estudio → Programa Sintético → codiseño → Programa Analítico → planeación didáctica.
No todos estos elementos cumplen la misma función ni se construyen en el mismo nivel.
Por eso recomiendo que este artículo los presente, pero enlace posteriormente hacia contenidos específicos sobre Programa Sintético, Programa Analítico y planeación didáctica.
La organización curricular también utiliza fases de aprendizaje.
Su incorporación permite mirar los procesos educativos con una temporalidad más amplia que la fragmentación estricta por grados.
En el esquema curricular de la página 100 aparecen seis fases vinculadas con los grados y niveles de la educación básica.
La correspondencia general es:
Aunque este Plan está dirigido específicamente a preescolar, primaria y secundaria, su representación curricular muestra la Fase 1 como parte de la continuidad de la educación básica.
Esta es probablemente una de las piezas que más necesita comprender un docente para que el resto tenga sentido.
El Plan reconoce que un currículo nacional no puede anticipar completamente la diversidad social, cultural, territorial y educativa existente en México.
Por eso aparece el codiseño.
El codiseño curricular es el proceso mediante el cual los colectivos docentes contextualizan los contenidos nacionales considerando las características, necesidades, saberes y situaciones de su realidad educativa, sin eliminar el carácter obligatorio de los Programas de Estudio.
El propio documento señala que esta contextualización constituye un proceso permanente de formación y apropiación.
Aquí es donde la autonomía profesional deja de ser una declaración abstracta y comienza a convertirse en decisiones curriculares.
Aquí pondría una imagen propia del sitio porque puede convertirse en la imagen más importante del artículo:
REALIDAD Y COMUNIDAD
↓
PLAN DE ESTUDIO
↓
PERFIL DE EGRESO
↓
CAMPOS FORMATIVOS ↔ EJES ARTICULADORES
↓
PROGRAMAS DE ESTUDIO
↓
CODISEÑO Y CONTEXTUALIZACIÓN
↓
PROGRAMA ANALÍTICO
↓
PLANEACIÓN DIDÁCTICA
↓
EXPERIENCIAS DE APRENDIZAJE
↓
EVALUACIÓN FORMATIVA
↺
NUEVAS DECISIONES DOCENTES
No lo presentaría como una cadena normativa rígida, sino como un mapa para comprender las relaciones.
El esquema oficial de la página 100 ya apunta precisamente hacia una organización integrada: Perfil de egreso, Ejes Articuladores, Campos Formativos, fases y programas aparecen relacionados alrededor del aprendizaje y la comunidad.
Aquí está la pregunta que puede diferenciar nuestro artículo de cientos de resúmenes del Plan 2022.
Si entendemos el documento solamente como:
antes había asignaturas y ahora hay Campos Formativos;
nos estamos quedando en la superficie.
El cambio que propone es más profundo.
Implica pasar de pensar el currículo exclusivamente como contenidos que deben cubrirse a pensar también las relaciones entre:
contenido + realidad + estudiante + comunidad + decisiones docentes + experiencia de aprendizaje.
Eso exige más autonomía, pero la autonomía también implica mayor responsabilidad profesional.
El docente necesita interpretar el currículo, conocer a sus estudiantes, leer el contexto, establecer relaciones entre conocimientos y tomar decisiones pedagógicas fundamentadas.
Por eso la propuesta puede resultar más compleja que seguir una secuencia curricular completamente prescrita.
Imaginemos una comunidad donde la disponibilidad de agua se ha convertido en un problema cotidiano.
Una lectura superficial del trabajo por proyectos podría ser:
“Hagamos un proyecto sobre el agua”.
La lógica curricular requiere preguntas adicionales.
¿Qué está ocurriendo realmente en la comunidad?
¿Qué saben y qué necesitan comprender los estudiantes?
¿Qué Contenidos y Procesos de Desarrollo de Aprendizaje pueden relacionarse con esa realidad?
¿Qué Campos Formativos intervienen?
¿Qué Ejes Articuladores permiten problematizar la situación?
¿Qué conocimientos científicos, matemáticos, sociales, históricos, lingüísticos o comunitarios son pertinentes?
¿Qué experiencias permitirían construir aprendizaje?
¿Y qué evidencias nos permitirían comprender cómo están aprendiendo?
La diferencia parece pequeña, pero pedagógicamente es enorme.
El contexto no sustituye al conocimiento disciplinar: puede convertirse en una vía para relacionarlo, problematizarlo y otorgarle sentido.
Hay algunas simplificaciones que conviene evitar.
No significa que las disciplinas hayan dejado de importar.
No significa que cada docente pueda enseñar únicamente lo que considere conveniente.
No significa que todos los contenidos tengan que convertirse forzosamente en proyectos.
No significa que los siete Ejes Articuladores tengan que incluirse simultáneamente en cada planeación.
Y tampoco significa que contextualizar consista simplemente en cambiar los nombres de los personajes de un problema matemático por nombres de la comunidad.
La transformación curricular que plantea el documento es bastante más compleja.
En lugar de intentar memorizar inmediatamente cada elemento, yo propondría una ruta distinta:
Así dejamos de estudiar la Nueva Escuela Mexicana como un diccionario de conceptos y comenzamos a entenderla como una propuesta curricular relacionada.
Este ecosistema educativo se mantiene gracias a la comunidad.
Si te ha servido, puedes contribuir a que continúe.
Uno de los riesgos de cualquier transformación curricular es que su lenguaje termine convertido rápidamente en burocracia.
Campos Formativos, Ejes Articuladores, PDA, codiseño, Programa Analítico, proyectos y evaluación formativa pueden convertirse en nuevas casillas dentro de formatos escolares sin que necesariamente cambie nuestra comprensión de la enseñanza.
Por eso quizá la pregunta más importante no sea:
¿cómo lleno una planeación con el Plan 2022?
Sino una anterior:
¿qué manera de comprender la educación está proponiendo este currículo?
El documento coloca en relación derechos, conocimiento, comunidad, diversidad, autonomía profesional, aprendizaje y realidad. Eso genera posibilidades, pero también tensiones y preguntas que no se resuelven memorizando conceptos.
Comprender el Plan de Estudio 2022 requiere ir y venir entre documento y práctica.
Entre lo nacional y lo situado.
Entre aquello que el currículo establece y aquello que maestras y maestros necesitan interpretar.
Y quizá sea justamente ahí, en esa relación entre marco curricular, contexto y decisión pedagógica, donde comienza el trabajo profesional que esta propuesta demanda.
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