Segunda Sesión Ordinaria del CTE 2026-2027: autonomía profesional, materiales e itinerario

La Segunda Sesión Ordinaria del Consejo Técnico Escolar, programada para el 30 de octubre de 2026, propone una forma de trabajo centrada en la autonomía profesional de los colectivos. En lugar de una guía única de actividades, la SEP ofrece materiales para construir un itinerario propio de aprendizaje.

Segunda Sesión del CTE: esta vez no tenemos una guía de actividades para seguir

La Segunda Sesión Ordinaria del Consejo Técnico Escolar del ciclo 2026-2027, programada para el viernes 30 de octubre, plantea una situación que merece nuestra atención. En esta ocasión, la Secretaría de Educación Pública no presenta una guía única con una secuencia de actividades que todos los colectivos deban desarrollar de la misma manera. En su lugar, pone a disposición materiales y orientaciones para que maestras y maestros organicen su trabajo de acuerdo con las necesidades de sus escuelas.

Esta diferencia puede parecer solamente un cambio en la presentación de los documentos, pero tiene implicaciones importantes para la manera en que comprendemos el Consejo Técnico Escolar. Cuando existe una guía con actividades predeterminadas, es relativamente sencillo organizar la sesión alrededor de los momentos y productos que propone. En cambio, cuando se ofrecen materiales de estudio y un margen mayor de decisión, el colectivo necesita preguntarse qué asuntos considera prioritarios, cómo desea abordarlos y qué espera aprender durante sus reuniones.

Esto no significa que la SEP haya dejado de orientar el trabajo del CTE ni que las escuelas puedan desconocer las disposiciones educativas vigentes. Existen documentos oficiales que establecen propósitos, presentan temas y ofrecen referentes para organizar las sesiones. Lo que cambia es que las decisiones sobre los contenidos y las experiencias de estudio adquieren un lugar más importante dentro del trabajo colegiado.

La propuesta también invita a revisar una práctica que se ha normalizado en algunas escuelas: considerar que preparar el Consejo Técnico consiste principalmente en distribuir actividades, organizar presentaciones y verificar que se cumplan los momentos establecidos. Si queremos avanzar hacia la consolidación de comunidades de aprendizaje, necesitamos reconocer que una sesión puede estar perfectamente organizada y, aun así, ofrecer pocas oportunidades para reflexionar sobre la enseñanza.

Por eso, el desafío de esta Segunda Sesión no consiste solamente en saber qué materiales están disponibles. También necesitamos comprender qué significa ejercer nuestra autonomía profesional y cómo convertirla en decisiones colectivas de aprendizaje.

¿Qué significa ejercer la autonomía profesional responsable en el CTE?

La autonomía profesional responsable en el Consejo Técnico Escolar consiste en la capacidad del colectivo docente para tomar decisiones fundamentadas sobre su aprendizaje y trabajo pedagógico, considerando las necesidades de sus estudiantes, las características de su escuela, los conocimientos profesionales disponibles y el marco educativo vigente.

Desde esta perspectiva, la autonomía no significa que cada docente trabaje de manera aislada ni que el colectivo pueda elegir cualquier actividad sin explicar su pertinencia. Implica reconocer que maestras y maestros poseen conocimientos sobre su práctica y su contexto, pero también que esas experiencias necesitan entrar en diálogo con otros saberes, con las orientaciones curriculares y con las necesidades educativas de la comunidad.

Podemos pensar en una escuela donde los docentes identifican dificultades para ofrecer retroalimentación que ayude a sus estudiantes a mejorar sus trabajos. En lugar de seleccionar un tema únicamente porque aparece en una lista, el colectivo podría decidir estudiar la evaluación formativa y analizar las prácticas que actualmente desarrolla. Esa elección tendría sentido porque responde a una necesidad reconocida y abre posibilidades para revisar decisiones pedagógicas.

Otra escuela podría necesitar profundizar en la organización del aula multigrado, mientras que un colectivo de secundaria podría considerar prioritario analizar la vinculación de elementos curriculares en la Fase 6. Las necesidades no son idénticas y, por lo tanto, las rutas de aprendizaje profesional tampoco tienen que serlo.

Sin embargo, esta posibilidad de decidir también implica una responsabilidad. Los temas seleccionados necesitan tener una relación clara con las condiciones de la escuela y con aquello que los docentes buscan comprender o transformar. La autonomía no debería reducirse a elegir lo que resulte más sencillo de desarrollar durante una reunión, sino a construir decisiones pertinentes y argumentadas.

Hay una tensión que conviene reconocer: tener mayor libertad para organizar el CTE no garantiza automáticamente que exista mayor aprendizaje profesional. Si los materiales se utilizan solamente para elaborar presentaciones o cumplir con una actividad, podemos reproducir la misma lógica de ejecución que pretendemos superar. La diferencia estará en cómo los colectivos conviertan esos recursos en oportunidades para estudiar, dialogar y reflexionar sobre su práctica.

El itinerario del CTE 2026-2027: una ruta construida por el colectivo

Una de las propuestas centrales de los materiales oficiales es que cada colectivo construya su propio itinerario de trabajo para las sesiones ordinarias del Consejo Técnico Escolar. Este itinerario permite seleccionar y organizar temas de estudio de acuerdo con las necesidades y características de la escuela, sin asumir que todos los colectivos deben seguir una misma secuencia.

La SEP plantea que el Consejo Técnico Escolar avance en su consolidación como comunidad de aprendizaje mediante diálogos pedagógicos sobre los desafíos de la práctica docente y las alternativas para atenderlos colectivamente. En este sentido, el itinerario no debería comprenderse solamente como una distribución de temas en un calendario, sino como una posibilidad para dar continuidad al aprendizaje profesional durante el ciclo escolar.

Los materiales que compartió la Secretaría establecen una organización general de las ocho sesiones ordinarias, con momentos específicos para el trabajo sobre el Programa Analítico, el Proceso de Mejora Continua y los contenidos que cada colectivo considere pertinentes.

¿Cómo están organizadas las sesiones ordinarias del CTE 2026-2027?

SesiónFechaPropuesta de trabajo
Primera25 de septiembre de 2026Codiseño del Programa Analítico y planeación del Proceso de Mejora Continua
Segunda30 de octubre de 2026Tema decidido por el CTE y construcción del itinerario
Tercera27 de noviembre de 2026Tema decidido por el CTE
Cuarta29 de enero de 2027Tema decidido por el CTE
Quinta26 de febrero de 2027Tema decidido por el CTE
Sexta30 de abril de 2027Tema decidido por el CTE
Séptima28 de mayo de 2027Tema decidido por el CTE
Octava25 de junio de 2027Valoración de los avances y desafíos del Programa Analítico y del Proceso de Mejora Continua

Fuente: esquema del Itinerario del Consejo Técnico Escolar 2026-2027, publicado por la SEP. La construcción inicial del itinerario se propone desde la Segunda Sesión Ordinaria.

Esta organización muestra que la Segunda Sesión ocupa un lugar importante en el ciclo escolar. No se trata solamente de abordar un tema de estudio, sino también de destinar un momento para definir la ruta que orientará las siguientes reuniones del colectivo.

Los documentos oficiales aclaran que los temas no siguen un orden preestablecido y que cada colectivo puede determinar cuánto tiempo dedicar a su análisis. También reconocen que las escuelas pueden recuperar contenidos sugeridos durante el ciclo anterior e incorporar otros asuntos educativos que consideren pertinentes, aunque no aparezcan entre las propuestas de la SEP.

Por lo tanto, el itinerario no constituye un catálogo cerrado de temas que deban agotarse. Es una ruta flexible que puede construirse y revisarse conforme el colectivo reconoce nuevas necesidades y profundiza en su aprendizaje.

¿Qué materiales ofrece la SEP para construir el itinerario?

La Secretaría de Educación Pública presenta temas generales para educación básica y propuestas específicas para distintos niveles y formas de organización escolar. Entre los temas generales aparecen el plano didáctico en la Nueva Escuela Mexicana, los ambientes escolares pacíficos, los ajustes razonables, el uso de pantallas, redes sociales e inteligencia artificial, las orientaciones para una práctica docente inclusiva y el bienestar socioemocional docente.

También se incluyen propuestas particulares para educación inicial, preescolar, primaria, secundaria y escuelas multigrado. Esta diferenciación reconoce que los colectivos enfrentan desafíos profesionales distintos y que los materiales pueden resultar más o menos pertinentes según sus contextos.

Un aspecto relevante es que las escuelas no están obligadas a limitarse a los materiales correspondientes a su propio nivel o modalidad. Las orientaciones permiten valorar recursos de otros niveles educativos cuando contribuyan a sus propósitos de aprendizaje profesional. De esta manera, los documentos funcionan como posibilidades de estudio y no como una distribución rígida de contenidos.

Para profundizar en la selección de temas, la organización de las sesiones y la construcción colectiva de esta ruta, desarrollamos un artículo específico que funcionará como espacio de consulta y actualización durante el ciclo escolar:

Itinerario del CTE 2026-2027: qué es y cómo construirlo colectivamente.

Construir el itinerario no significa llenar un calendario

Aunque el itinerario permite organizar las sesiones, su sentido pedagógico va más allá de distribuir temas entre las fechas disponibles. Podemos completar un calendario con todos los contenidos que consideramos interesantes y, sin embargo, no haber reflexionado suficientemente sobre las necesidades que deberían orientar nuestro aprendizaje.

Imaginemos que un colectivo selecciona el tema de los ajustes razonables porque considera importante fortalecer la inclusión. La decisión puede ser pertinente, pero todavía necesitamos preguntarnos qué situaciones concretas han llevado a la escuela a reconocer esa necesidad. Quizá los docentes enfrentan dificultades para identificar barreras que limitan la participación de determinados estudiantes o necesitan ampliar sus conocimientos sobre estrategias de atención educativa.

A partir de esas preguntas, el estudio del material puede adquirir un sentido diferente. En lugar de concentrarse únicamente en revisar información, el colectivo podría recuperar experiencias de aula, contrastarlas con los referentes disponibles y analizar qué decisiones necesita reconsiderar. El contenido se convierte entonces en un recurso para comprender la práctica, no solamente en un asunto que debe abordarse durante una sesión.

Este ejemplo no constituye una actividad obligatoria propuesta por la SEP. Es una posibilidad de trabajo que permite reconocer cómo la autonomía profesional puede expresarse mediante decisiones pedagógicas contextualizadas.

La construcción del itinerario requiere, por tanto, diálogo y deliberación. Los docentes pueden tener intereses diferentes y reconocer necesidades que no siempre coinciden. El propósito no debería ser eliminar rápidamente esas diferencias, sino comprenderlas, identificar relaciones entre ellas y establecer prioridades compartidas.

En este proceso, el Consejo Técnico Escolar puede convertirse en un espacio donde los docentes no solamente intercambien información, sino que construyan conocimientos profesionales a partir de sus experiencias y de los problemas que enfrentan en la enseñanza.

El acompañamiento pedagógico ante una nueva forma de organizar el CTE

La propuesta de autonomía profesional también interpela directamente a quienes ejercemos funciones de dirección, supervisión y asesoría técnico-pedagógica. Si cada colectivo tiene la responsabilidad de construir su itinerario, necesitamos preguntarnos cuál debería ser nuestra función durante ese proceso.

Una respuesta inmediata podría consistir en elaborar una presentación, seleccionar los temas que consideramos más importantes o diseñar una secuencia de actividades para facilitar el trabajo de las escuelas. Estas acciones pueden surgir de una intención legítima de apoyar, pero también pueden reducir el margen de decisión que las orientaciones buscan reconocer.

Acompañar pedagógicamente no significa abandonar al colectivo ni esperar que resuelva todas sus necesidades sin apoyo. Implica construir condiciones para que los docentes puedan analizar su realidad, reconocer prioridades, recuperar conocimientos y tomar decisiones fundamentadas. En este sentido, la función de acompañamiento puede orientarse a fortalecer la capacidad profesional del colectivo en lugar de sustituirla.

Una directora puede ayudar a que las distintas voces sean consideradas durante la construcción del itinerario, recuperar información relevante y favorecer conversaciones donde los docentes expliquen las razones de sus propuestas. Una supervisora puede compartir referentes, formular preguntas y contribuir a que las escuelas reconozcan relaciones entre sus necesidades y los materiales disponibles, sin imponer una misma ruta para toda la zona escolar.

Esto no significa renunciar a las responsabilidades institucionales. La dirección y la supervisión continúan teniendo funciones de orientación, organización y seguimiento. Sin embargo, el acompañamiento necesita distinguir entre asegurar condiciones para el trabajo profesional y decidir permanentemente por quienes deben ejercer su autonomía.

La propuesta del itinerario permite reconocer una tensión importante: podemos hablar de autonomía profesional y, al mismo tiempo, reproducir prácticas donde los docentes esperan que alguien les indique exactamente qué hacer. Superar esa contradicción no depende solamente de dejar de entregar guías. También requiere transformar las relaciones profesionales, las conversaciones y las expectativas que hemos construido sobre el trabajo del CTE.

Desde esta perspectiva, acompañar la Segunda Sesión no consiste únicamente en ayudar a organizar sus actividades. También implica favorecer que los colectivos desarrollen capacidades para construir sus propias experiencias de aprendizaje.

Para profundizar en estas tensiones, sus fundamentos y las posibilidades de intervención desde la dirección y la supervisión escolar, reunimos una serie de recursos en nuestro espacio de Acompañamiento pedagógico: recursos para directivos y supervisores.


Fuentes y materiales de consulta

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Preguntas para reflexionar durante la Segunda Sesión del CTE

La construcción del itinerario puede abrir conversaciones importantes sobre las necesidades de aprendizaje profesional del colectivo. Antes de decidir qué temas abordaremos, conviene preguntarnos qué situaciones de nuestra práctica necesitamos comprender mejor y qué experiencias nos han llevado a reconocer esas necesidades.

También podemos analizar si los materiales seleccionados responden realmente a las características de la escuela o si estamos eligiéndolos por familiaridad, facilidad o disponibilidad. Otra pregunta relevante es cómo participarán los docentes en estas decisiones y qué haremos cuando existan prioridades diferentes dentro del colectivo.

Para quienes ejercemos funciones de acompañamiento, conviene revisar si nuestras intervenciones están ayudando a construir decisiones profesionales o si estamos resolviendo anticipadamente aquello que los docentes podrían analizar juntos. Finalmente, necesitamos preguntarnos cómo reconoceremos que las sesiones están favoreciendo aprendizajes y no solamente el cumplimiento de un calendario.

Todas estas preguntas pueden reunirse en una reflexión central: ¿estamos utilizando nuestra autonomía para organizar actividades o para construir experiencias de aprendizaje que respondan a los desafíos reales de nuestra escuela?

Reflexión final: la autonomía profesional también se aprende

La Segunda Sesión Ordinaria del Consejo Técnico Escolar 2026-2027 nos coloca frente a una oportunidad y, al mismo tiempo, frente a una responsabilidad. Contar con materiales y orientaciones sin una guía única de actividades abre posibilidades para que los colectivos construyan rutas de aprendizaje más pertinentes, pero también exige revisar la manera en que tomamos decisiones y organizamos nuestro trabajo profesional.

La autonomía no aparece automáticamente cuando una institución deja de establecer una secuencia de actividades. Necesita conocimientos, diálogo, confianza y condiciones que permitan a los docentes reconocer necesidades, contrastar perspectivas y construir acuerdos. También requiere que quienes acompañamos aprendamos a orientar sin sustituir permanentemente las decisiones de los colectivos.

El itinerario puede convertirse en una herramienta importante para dar continuidad al aprendizaje profesional durante el ciclo escolar. Sin embargo, su valor no dependerá solamente de los temas seleccionados ni de la distribución que hagamos de las sesiones, sino de la profundidad de las conversaciones y de las posibilidades que construyamos para relacionar el estudio con nuestra práctica.

Quizá el cambio más significativo no esté en la ausencia de una guía, sino en la pregunta que ahora necesitamos asumir como colectivo: si tenemos la posibilidad de decidir qué necesitamos aprender, ¿cómo vamos a ejercer esa responsabilidad para transformar nuestra manera de enseñar y aprender juntos?

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