Expo Tecnologías 2025: Semillero de Jóvenes Emprendedores para un Tabasco Sustentable. Número 19
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Una supervisión de secundarias en Cárdenas, Tabasco, convirtió los talleres de Tecnología en proyectos productivos que los estudiantes diseñaron, elaboraron y presentaron ante un jurado. Analizamos qué aprendieron, cómo se evaluó y qué tensiones aparecen al llevar el emprendimiento a la escuela.
Una granja escolar con ficha de costos
Durante ocho semanas, estudiantes de primero y segundo grado de la Secundaria Técnica 38 de Cárdenas criaron pollos en una granja escolar. Se organizaron en brigadas para la alimentación, el agua, la limpieza, el pesaje y el registro del crecimiento. Al final presentaron pollos procesados y aliñados, enteros y en filetes, con sus registros de peso, evidencias del proceso y una explicación de costos básicos (p. 5). El proyecto obtuvo el segundo lugar en la Expo Tecnologías 2025.
La experiencia número 19 de las experiencias de acompañamiento pedagógico de la SEP, escrita por el supervisor Gaspar Aguilar Nieto, cuenta cómo una zona escolar organizó una exposición de proyectos productivos para que la asignatura de Tecnología dejara de sentirse como un contenido abstracto. Es una experiencia distinta a las anteriores de la serie, porque el acompañamiento al docente se organiza alrededor de un producto visible de los estudiantes. Forma parte de la serie Recursos y experiencias de acompañamiento pedagógico para directivos y supervisores.
El contexto: siete secundarias y una asignatura con horarios desiguales
La Zona Escolar 02 de Cárdenas reúne siete secundarias del turno matutino: cinco técnicas, una general y una particular. Atienden a unos 2,300 estudiantes con un personal de alrededor de 250 personas (p. 2). Un dato marca la experiencia: Tecnología tiene ocho horas semanales en las secundarias técnicas y solo tres en las generales (p. 3). Con esa diferencia, el tiempo disponible para un proyecto productivo cambia mucho de una escuela a otra.
El problema que identificó la supervisión fue que los aprendizajes de Tecnología se percibían abstractos y desconectados de la realidad (p. 3). La respuesta fue una exposición en la que los estudiantes de los tres grados vivieran el proceso completo, desde el diseño hasta la producción, la comercialización y la exposición del producto.
¿Qué es el aprendizaje situado en la asignatura de Tecnología?
El aprendizaje situado parte de la idea de que se aprende mejor cuando el conocimiento se usa en una actividad real y con sentido para quien aprende, dentro de un contexto concreto. En la asignatura de Tecnología significa que los estudiantes no solo estudian procesos técnicos, sino que los llevan a cabo para atender una necesidad o una oportunidad de su entorno: criar animales, transformar alimentos, encuadernar libros o armar circuitos. El producto final importa, pero lo que más forma es el proceso de decidir, fallar, registrar y ajustar.
Cómo se organizó la estrategia
El supervisor describe su papel como un acompañamiento permanente de orientación, asesoría y retroalimentación a los docentes de Tecnología, más centrado en el diálogo que en verificar actividades (p. 3). El trabajo tuvo cuatro fases.
Socialización y planeación (noviembre de 2024)
En la sesión de CTE de noviembre se reunió a los docentes de Tecnología y Artes para revisar el programa de Tecnología del Plan de Estudio 2022, con énfasis en la integración curricular y la autonomía profesional para diseñar proyectos pertinentes (p. 3). También se revisaron exposiciones de años anteriores para identificar lo que había funcionado y lo que había que mejorar. Partir de esa memoria previa le da a la estrategia una base que muchas iniciativas no tienen.
Acompañamiento en las escuelas
El supervisor y los ATP visitaron las escuelas para ayudar a los docentes a diseñar sus proyectos y cuidar que fueran viables, sustentables y coherentes con los ejes articuladores (p. 3). La narrativa no detalla qué ocurría en esas visitas ni qué ajustes provocaron. Es una lástima, porque es la parte que más interesa a otras supervisiones.
Revisión de proyectos (mayo de 2025)
Cada escuela entregó sus proyectos en formato electrónico e impreso. Eso permitió revisarlos, ajustarlos antes del evento y acordar entre todos la logística (p. 4).
La Expo (20 de junio de 2025)
El evento se realizó en la Plaza de la Cultura de la Secretaría de Educación de Tabasco, con autoridades estatales y un jurado de expertos que evaluó los proyectos por categorías: industrial y de servicios, y pecuario-pesquera (p. 4). Hubo proyectos de apicultura, encuadernación de libros, colmenas, circuitos electrónicos y transformación de alimentos. En paralelo se organizó el desfile «Arte en Moda» con diseños de los estudiantes, para integrar la asignatura de Artes, y participaron madres y padres de familia. Según el esquema de logros, fueron más de 200 estudiantes y más de 20 proyectos (p. 7).
Dos rúbricas, dos lógicas de evaluación
Los anexos permiten comparar dos formas de evaluar el mismo trabajo, y esa comparación es lo más útil del documento.
El Anexo 2 es la rúbrica de seguimiento que usó el docente de la granja escolar durante las ocho semanas (p. 10). Tiene seis criterios: responsabilidad en la brigada, higiene y orden, manejo de herramientas, registro del proceso, comprensión del proceso pecuario y comunicación final. Usa tres niveles: logrado, en proceso y requiere apoyo. Se acompañó de observación directa, revisión de bitácora y retroalimentación por brigadas (p. 5). Es una herramienta de evaluación formativa: mira el proceso y sirve para saber a quién apoyar.
El Anexo 1 es la rúbrica del jurado (p. 9). Califica del 1 al 5 la originalidad, la demostración del prototipo, la posibilidad de que el producto sea adquirido por productores o consumidores, el plan de emprendimiento, la existencia de un mercado real y los beneficios para la comunidad. Su propósito es seleccionar el mejor proyecto.
Las dos rúbricas no se contradicen, pero miran cosas distintas. La primera pregunta qué aprendió cada estudiante. La segunda pregunta qué tan vendible y viable es el producto. Un equipo puede aprender muchísimo en un proyecto que no gana, y la experiencia sería más rica si ese aprendizaje también se reconociera en el evento.
Resultados: lo que reporta la experiencia
El esquema de la página 7 resume los logros en cuatro planos. En los estudiantes registra interés por emprender, comprensión de modelos de negocio, trabajo en equipo y autoestima por el reconocimiento público. En los docentes, trabajo colaborativo y planeación interdisciplinaria. En la comunidad, participación de las familias y vínculo entre escuela y entorno. En visibilidad, presencia de autoridades y medios.
Estos resultados se presentan como impactos, pero corresponden a la valoración de la supervisión. La narrativa no incluye resultados de las rúbricas de seguimiento ni testimonios de estudiantes o docentes. Las cifras disponibles miden participación, no aprendizaje.
Tensiones que conviene mantener abiertas
¿Dónde está el acompañamiento docente? De las cinco experiencias más recientes de la serie, esta es la que menos describe el trabajo con docentes. Sabemos que hubo una sesión de CTE, visitas y revisión de proyectos, pero no qué aprendieron los maestros ni cómo cambió su práctica. Un evento puede ser una gran excusa para acompañar, pero también puede absorber la energía en la logística.
Emprendimiento y comunidad. La NEM plantea la vinculación con la comunidad desde metodologías como el Aprendizaje Servicio, donde el proyecto responde a una necesidad colectiva. La rúbrica del jurado da mucho peso al mercado: compradores, plan de negocio y viabilidad comercial. En una región donde las opciones económicas importan, enseñar a producir y a calcular costos tiene un valor evidente. Aun así, conviene preguntarse si «emprender» y «resolver un problema de la comunidad» se están tratando como lo mismo, y qué se pierde cuando se confunden.
Competir en condiciones distintas. Una secundaria técnica con ocho horas de taller y una general con tres participan en el mismo concurso, junto con una escuela particular. El documento no analiza si esa diferencia de tiempo y recursos influyó en los resultados. Para quien organice algo parecido, vale la pena pensar en categorías o reconocimientos que no castiguen a las escuelas con menos condiciones.
El evento y la continuidad. La supervisión plantea institucionalizar la Expo cada año y buscar mentorías de microempresarios locales (p. 8). Es una buena proyección. El reto es que lo anual no se convierta en una preparación intensa para un día y que los proyectos sigan teniendo sentido cuando no hay jurado.
¿Qué puede recuperar otra zona escolar?
Lo más transferible es la secuencia: revisar experiencias anteriores antes de planear, acompañar el diseño de los proyectos en cada escuela, revisar las propuestas antes del evento y cerrar con una presentación pública. También el ejemplo de la granja escolar, que muestra cómo un proyecto bien diseñado integra registros, organización por brigadas, cálculo de costos y comunicación. Si tu zona trabaja metodologías sociocríticas por campo formativo, puedes compararla con la experiencia 18 de Jalisco, donde los docentes planearon proyectos en academias antes de llevarlos al aula. Para profundizar en el papel de quien acompaña, revisa qué es el acompañamiento pedagógico.
Este ecosistema educativo se mantiene gracias a la comunidad.
Si te ha servido, puedes contribuir a que continúe.
Preguntas para reflexionar sobre nuestra práctica
- ¿Qué asignatura de nuestra escuela se percibe más alejada de la vida de los estudiantes, y qué producto real podría cambiar eso?
- Cuando evaluamos un proyecto, ¿valoramos el proceso de aprendizaje o solo el resultado final?
- ¿Cómo distinguimos entre un proyecto de emprendimiento y un proyecto comunitario?
- ¿Qué condiciones de tiempo y recursos necesitaría cada escuela para participar en igualdad?
- Si organizáramos un evento así, ¿cómo nos aseguraríamos de que también sirva para acompañar a los docentes?
Reflexión final: lo que queda después del evento
El supervisor concluye que los estudiantes tienen potencial, creatividad y disposición para aprender y emprender, y que lo que necesitan son oportunidades concretas para aplicar lo que saben (p. 8). La granja escolar de la Técnica 38 respalda esa idea: ocho semanas de registros, brigadas y cálculos enseñan más que cualquier explicación sobre procesos pecuarios. Queda abierta la pregunta de cómo sostener ese aprendizaje durante todo el ciclo y no solo en el día de la exposición, y de qué lugar debe ocupar el mercado en una escuela que también busca formar ciudadanos para su comunidad.
Llévalo a tu escuela: toma el próximo proyecto de tu grupo y evalúalo con dos preguntas por separado: qué aprendió cada estudiante en el proceso y qué valor tiene el producto para alguien más. Si solo puedes responder la segunda, ajusta tu instrumento de seguimiento. Para seguir con la serie, vuelve al hub de acompañamiento pedagógico.
Fuente: Aguilar Nieto, G. (2025). Expo Tecnologías 2025: Semillero de Jóvenes Emprendedores para un Tabasco Sustentable. Experiencias de Acompañamiento Pedagógico 2025-2026, Prácticas educativas, Número 19. Zona Escolar 02, Cárdenas, Tabasco. SEP.







