Tema 5. Infancias y adolescencias trans y no binarias
Revisa los demás temas del Itinerario para el Consejo Técnico escolar Ciclo 2026 – 2027. Además, Experiencias de Acompáñamiento Pedagógico de Supervisores
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La inclusión de infancias y adolescencias trans y no binarias invita a revisar las relaciones, normas y decisiones que organizan la vida escolar. Estas orientaciones complementan el material de la SEP con actividades para reflexionar sobre el reconocimiento, la participación y el derecho a aprender.
Introducción
En la vida cotidiana de una escuela tomamos numerosas decisiones que parecen sencillas: cómo nos dirigimos al estudiantado, cómo organizamos los equipos, qué ejemplos utilizamos en clase, qué comentarios atendemos y cuáles dejamos pasar. Muchas de estas decisiones se realizan de manera habitual, sin que necesariamente reflexionemos sobre las ideas y expectativas que las sostienen.
Sin embargo, aquello que consideramos una práctica ordinaria puede producir experiencias diferentes entre quienes participan en ella. Una actividad organizada bajo determinadas categorías, una forma de nombrar a las personas o una respuesta ante una burla pueden favorecer el sentido de pertenencia o convertirse en obstáculos para la participación.
El documento Infancias y adolescencias trans y no binarias: orientaciones para una práctica docente inclusiva en el aula desde la Nueva Escuela Mexicana, propuesto por la Secretaría de Educación Pública para el Consejo Técnico Escolar 2026-2027, invita a reflexionar precisamente sobre estas situaciones. Su propósito es reconocer los retos y las posibilidades de construir prácticas educativas respetuosas de las identidades de género, así como identificar decisiones que favorezcan el bienestar, la participación y el aprendizaje.
El material oficial incluye referentes conceptuales y tres situaciones escolares para analizar colectivamente. En este artículo no repetiremos esos ejercicios. Propondremos otras formas de observar la práctica, reconocer barreras, sostener conversaciones profesionales y construir acuerdos que permitan avanzar hacia una escuela más inclusiva.
La intención no es convertir una cuestión compleja en una lista de respuestas automáticas. Buscamos ofrecer criterios pedagógicos que ayuden a tomar decisiones contextualizadas, fundamentadas en la dignidad humana y el derecho a la educación.
¿Qué significa construir una escuela inclusiva para infancias y adolescencias trans y no binarias?
Una escuela inclusiva para infancias y adolescencias trans y no binarias es aquella que reconoce la dignidad y los derechos de todas las personas, previene la discriminación por identidad o expresión de género y genera condiciones para que cada estudiante pueda participar, convivir y aprender en un entorno seguro y respetuoso.
Esta definición permite comprender que la inclusión no depende exclusivamente de atender una solicitud particular. También exige revisar las normas, las relaciones, las expectativas y las formas de organización que pueden producir barreras, incluso cuando no existe una intención explícita de excluir.
El documento de la SEP distingue tres conceptos que resultan importantes para comprender el tema. La identidad de género se relaciona con la manera en que cada persona reconoce y vive su género. La expresión de género se refiere a las formas en que una persona lo manifiesta, por ejemplo, mediante su apariencia, vestimenta o comportamiento. La orientación sexual corresponde a la atracción afectiva, romántica y/o sexual hacia otras personas.
Estas dimensiones pueden relacionarse, pero no son equivalentes. Una persona trans es aquella cuya identidad de género no corresponde con el sexo asignado al nacer; una persona no binaria no se identifica exclusivamente como hombre o mujer. Ninguna de estas características determina sus capacidades, intereses o posibilidades de aprendizaje.
Desde la perspectiva de derechos humanos que recupera el material oficial, reconocer esta diversidad no significa asignar características especiales a determinadas personas, sino evitar que las expectativas sobre el género se conviertan en condiciones de exclusión.
La inclusión también se juega en las prácticas que consideramos normales
Cuando una escuela reflexiona sobre discriminación, suele pensar en situaciones evidentes: insultos, burlas, agresiones o exclusiones deliberadas. Estas manifestaciones requieren atención, pero no representan todas las formas en que pueden generarse barreras.
Algunas dificultades aparecen en prácticas que se han repetido durante años y que rara vez se cuestionan. Por ejemplo, cuando las actividades se organizan siempre a partir de categorías rígidas de género, cuando se asignan responsabilidades diferentes según expectativas sobre niñas y niños o cuando se presupone que todas las familias y experiencias personales responden a un mismo modelo.
La dificultad no consiste necesariamente en que cada una de estas prácticas produzca el mismo efecto en todas las personas. El problema aparece cuando su aplicación automática impide reconocer experiencias diversas y limita las posibilidades de participación.
Esta mirada conecta con el enfoque de las Barreras para el Aprendizaje y la Participación (BAP), que invita a examinar cómo las condiciones del entorno pueden dificultar el ejercicio del derecho a la educación. La pregunta deja de centrarse únicamente en qué necesita una persona para adaptarse a la escuela y comienza a considerar qué aspectos de la escuela necesitan transformarse.
Actividad complementaria 1. Revisar lo que hacemos sin pensarlo
Propósito: identificar expectativas de género presentes en las rutinas escolares y analizar sus posibles efectos.
El colectivo puede seleccionar una jornada escolar habitual y reconstruir algunas decisiones que se toman durante ella: la organización de equipos, la distribución de responsabilidades, los ejemplos utilizados en clase, las reglas de participación y las formas de comunicación.
En lugar de evaluar si las decisiones son correctas o incorrectas de manera inmediata, se propone analizarlas mediante una matriz de reflexión:
| Dimensión de la práctica | Pregunta orientadora |
|---|---|
| Organización | ¿Qué criterios utilizamos para formar equipos o distribuir responsabilidades? |
| Participación | ¿Todas las personas encuentran oportunidades para intervenir sin sentirse expuestas? |
| Lenguaje | ¿Qué presuposiciones aparecen en nuestras formas de dirigirnos al grupo? |
| Materiales | ¿Qué experiencias e identidades están representadas y cuáles permanecen ausentes? |
| Convivencia | ¿Cómo respondemos cuando alguien es objeto de burlas o comentarios discriminatorios? |
Después del análisis, cada equipo puede identificar una práctica que desea comprender mejor y una alternativa que podría explorar.
La actividad no busca señalar individualmente a docentes ni producir una clasificación de buenas y malas prácticas. Su valor está en reconocer que muchas decisiones pedagógicas pueden revisarse mediante el diálogo profesional.
Para ampliar esta perspectiva, puede recuperarse Qué es el acompañamiento pedagógico, especialmente como oportunidad para analizar la práctica desde preguntas y evidencias, en lugar de limitarse a verificar el cumplimiento de procedimientos.
Reconocer a una persona también implica escuchar cómo desea participar
El documento oficial presenta una situación relacionada con la solicitud de una estudiante para ser llamada por un nombre distinto al registrado en la lista escolar. Este caso permite reconocer que las decisiones aparentemente administrativas pueden tener implicaciones importantes para la experiencia de participación y reconocimiento.
Sin embargo, conviene ampliar la reflexión hacia una cuestión más general: ¿cómo responde la escuela cuando una persona expresa una necesidad relacionada con su identidad, su bienestar o su participación?
Una respuesta pedagógica respetuosa comienza por escuchar, evitar juicios anticipados y comprender las particularidades de la situación. No debería implicar exigir explicaciones públicas, convertir la identidad del estudiante en tema de debate frente al grupo o divulgar información personal sin considerar su privacidad y seguridad.
Al mismo tiempo, es necesario distinguir entre el trato cotidiano en el aula y los procedimientos administrativos relacionados con registros oficiales. Las decisiones sobre documentación, comunicación institucional y otras actuaciones deben atender las disposiciones aplicables y, cuando corresponda, contar con orientación de las instancias responsables.
La SEP subraya que el material de reflexión no sustituye los instrumentos normativos ni los procedimientos institucionales. Esta precisión es importante porque permite sostener dos responsabilidades simultáneas: actuar con respeto en la relación educativa y reconocer cuándo una situación requiere orientación o intervención institucional específica.
Actividad complementaria 2. La primera respuesta importa
Propósito: reflexionar sobre cómo las primeras reacciones docentes pueden favorecer o dificultar la confianza.
El colectivo puede trabajar con solicitudes ficticias relacionadas con la vida escolar: una persona pide que se revise la forma en que es nombrada, otra expresa incomodidad con una dinámica de participación y una tercera comunica que teme recibir burlas por su apariencia.
En pequeños grupos, los docentes pueden construir dos posibles respuestas iniciales: una que cierre la conversación y otra que permita escuchar y comprender la situación. Después pueden analizar qué diferencias existen entre ambas y qué consecuencias podrían tener para la confianza del estudiante.
El ejercicio puede orientarse mediante preguntas como: ¿estamos escuchando antes de interpretar?, ¿qué información necesitamos realmente?, ¿cómo protegemos la privacidad?, ¿qué podemos resolver desde el aula y qué requiere acompañamiento institucional?
El aprendizaje esperado no es memorizar una frase correcta para todas las situaciones, sino reconocer que la escucha respetuosa constituye una condición para tomar mejores decisiones.
[PRÓXIMAMENTE: Nombre, identidad y reconocimiento en la escuela: orientaciones para una comunicación docente respetuosa]. Este artículo de ProfJavierH profundizará en el trato cotidiano, la privacidad, la escucha y la distinción entre decisiones pedagógicas y procedimientos institucionales, con referencias normativas verificadas.
Organizar la participación sin reproducir expectativas rígidas
Las formas de organización escolar influyen en quiénes participan, cómo se distribuyen las responsabilidades y qué oportunidades de aprendizaje se generan. En ocasiones, los criterios utilizados para formar equipos o asignar tareas responden a objetivos pedagógicos claros. En otras, se mantienen por costumbre.
Por ejemplo, cuando se distribuyen actividades suponiendo que ciertos intereses, habilidades o responsabilidades corresponden naturalmente a un género, pueden limitarse las oportunidades de experimentar, colaborar y desarrollar capacidades diversas.
El documento de la SEP propone revisar una situación en la que la organización de una actividad en dos equipos diferenciados por género dificulta la participación de un estudiante no binario. Más allá del caso específico, la reflexión permite cuestionar si las categorías que utilizamos son realmente necesarias para cumplir el propósito de aprendizaje.
No todas las actividades necesitan organizarse del mismo modo. Los equipos pueden conformarse a partir de intereses, preguntas de investigación, responsabilidades rotativas, necesidades de colaboración o criterios relacionados con la tarea. La elección debe responder a una intención pedagógica y considerar sus efectos sobre la participación.
Actividad complementaria 3. Cambiar el criterio, conservar el propósito
Propósito: explorar formas de organización que amplíen la participación sin perder el sentido de la actividad.
Cada docente puede seleccionar una actividad en la que habitualmente organiza al grupo mediante categorías fijas. Después identifica cuál es el propósito pedagógico real: promover colaboración, distribuir responsabilidades, favorecer el intercambio de perspectivas o desarrollar determinada habilidad.
A partir de ese propósito, el colectivo puede proponer dos formas alternativas de organización y analizar sus ventajas, límites y condiciones de implementación.
Por ejemplo, si el objetivo es que los estudiantes colaboren en una investigación, los equipos podrían integrarse mediante preguntas de interés o responsabilidades complementarias. Si se busca promover la participación en una actividad deportiva, conviene revisar cómo organizar experiencias seguras y equitativas de acuerdo con las características de la actividad y del grupo.
El ejercicio permite reconocer que modificar una forma de organización no necesariamente implica renunciar a los objetivos educativos. En ocasiones, cuestionar un criterio habitual abre nuevas posibilidades de aprendizaje para todo el estudiantado.
El silencio ante la discriminación también comunica
Uno de los casos del documento oficial aborda una situación en la que se realizan comentarios burlones sobre la expresión de género de una estudiante y la docente decide continuar con la clase. Esta escena permite analizar una tensión frecuente: intervenir puede interrumpir la actividad prevista, pero no intervenir también produce efectos.
Cuando una burla discriminatoria permanece sin respuesta, las personas involucradas pueden interpretar que ese comportamiento es tolerado o que solicitar apoyo no tendrá consecuencias. La intervención docente no necesita convertirse siempre en una exposición extensa, pero sí debe establecer límites claros y proteger la dignidad de las personas afectadas.
Es importante evitar que la respuesta incremente la exposición de quien recibió la agresión. Pedirle que explique su identidad frente al grupo, solicitarle que justifique por qué se sintió afectada o convertir la situación en un debate sobre su legitimidad puede producir nuevas formas de daño.
La prioridad consiste en detener la conducta discriminatoria, atender a la persona afectada y valorar si corresponde activar medidas de protección o procedimientos institucionales. Posteriormente, pueden desarrollarse experiencias formativas que permitan revisar las normas de convivencia y las relaciones del grupo.
Esta perspectiva se vincula con nuestro hub sobre cultura de paz en la escuela, donde abordamos la convivencia como una responsabilidad que incluye prevenir daños, reconocer desigualdades y construir relaciones respetuosas.
Actividad complementaria 4. Intervenir sin exponer
Propósito: analizar respuestas docentes que detengan la discriminación sin convertir a la persona afectada en objeto de discusión pública.
El colectivo puede trabajar con situaciones ficticias en las que aparecen burlas relacionadas con la apariencia, el lenguaje, el origen cultural o la expresión de género. Cada equipo analiza qué necesita atenderse inmediatamente y qué puede abordarse después mediante actividades pedagógicas.
Para orientar la reflexión, pueden distinguirse tres momentos:
| Momento | Criterio de actuación |
|---|---|
| Durante la situación | Detener la conducta, establecer un límite y evitar la exposición de la persona afectada. |
| Después del incidente | Escuchar, valorar necesidades de protección y seguir los procedimientos que correspondan. |
| Trabajo preventivo | Revisar prácticas de convivencia, estereotipos y oportunidades de participación. |
El propósito no es construir un protocolo alternativo, sino reconocer criterios pedagógicos que deben articularse con las responsabilidades institucionales.
Una pregunta para recuperar el aprendizaje es: ¿qué aprende el grupo sobre la dignidad de las personas a partir de nuestra manera de intervenir?
La inclusión no exige que un estudiante explique su identidad para que el grupo aprenda
Una dificultad que puede aparecer cuando se aborda la diversidad es convertir a una persona en representante de una experiencia colectiva. Por ejemplo, pedir a un estudiante que explique qué significa ser trans o no binario, que responda preguntas personales de sus compañeros o que comparta públicamente aspectos de su vida.
Aunque la intención sea promover la comprensión, este tipo de prácticas puede generar exposición, incomodidad o presión. El aprendizaje sobre derechos humanos y diversidad no debe depender de que una persona revele información personal.
Los contenidos educativos pueden abordarse mediante materiales pertinentes, situaciones ficticias, análisis de derechos, lectura de textos y reflexión sobre prácticas de convivencia. La participación de estudiantes que deseen compartir experiencias debe ser voluntaria y desarrollarse en condiciones de respeto, privacidad y seguridad.
También es importante reconocer que las infancias y adolescencias trans y no binarias no constituyen un grupo homogéneo. Sus experiencias, intereses, relaciones familiares, condiciones sociales y necesidades educativas son diversas. La identidad de género no explica por sí sola la totalidad de la experiencia de una persona.
Actividad complementaria 5. ¿A quién estamos colocando en el centro de la explicación?
Propósito: revisar materiales y actividades para evitar la exposición innecesaria de experiencias personales.
El colectivo puede seleccionar una actividad sobre diversidad, derechos humanos o convivencia y analizar cómo se espera que participe el estudiantado. La reflexión puede centrarse en si la actividad exige compartir información privada, si presenta distintas experiencias humanas de manera respetuosa y si permite aprender sin señalar a personas concretas.
Posteriormente, los docentes pueden modificar la actividad para trabajar con situaciones ficticias, recursos documentales o preguntas generales sobre derechos y participación.
Este ejercicio resulta útil más allá del tema de género. También permite revisar cómo abordamos experiencias relacionadas con discapacidad, migración, pertenencia cultural, condiciones familiares y otras dimensiones de la diversidad.
[PRÓXIMAMENTE: Educar sobre diversidad sin exponer al alumnado: privacidad, participación y cuidado pedagógico]. Este artículo de ProfJavierH desarrollará criterios para seleccionar materiales y diseñar experiencias de aprendizaje respetuosas de la intimidad y la dignidad de los estudiantes.
La relación con las familias requiere sensibilidad y responsabilidad institucional
Las familias forman parte de la experiencia educativa y pueden desempeñar un papel importante en el bienestar y acompañamiento del estudiantado. Sin embargo, las situaciones relacionadas con identidad de género no siempre se desarrollan en contextos familiares semejantes.
Algunas niñas, niños y adolescentes cuentan con redes familiares de apoyo; otras personas pueden experimentar incertidumbre, incomprensión o situaciones de conflicto. Por ello, la comunicación entre escuela y familia requiere considerar las particularidades del contexto, la privacidad y el interés superior de la niñez.
No resulta adecuado asumir automáticamente que toda información compartida por un estudiante debe divulgarse sin valorar las posibles consecuencias. Tampoco corresponde establecer una regla universal para resolver situaciones complejas que pueden involucrar responsabilidades institucionales, derechos y necesidades de protección.
La escuela necesita escuchar, actuar con prudencia y solicitar orientación a las instancias competentes cuando la situación lo requiera. El documento oficial propone precisamente distinguir entre las decisiones que pueden atenderse desde la práctica docente y aquellas que necesitan otros procedimientos o figuras institucionales.
Esta distinción permite evitar que el profesorado tenga que resolver en soledad cuestiones que exceden su ámbito de actuación, sin renunciar a su responsabilidad de mantener un trato digno y prevenir la discriminación.
Actividad complementaria 6. Identificar responsabilidades antes de actuar
Propósito: reconocer cuándo una situación puede abordarse pedagógicamente y cuándo requiere acompañamiento institucional.
El colectivo puede trabajar con situaciones hipotéticas relacionadas con comunicación familiar, privacidad, convivencia y participación. Para cada una, identifica qué acciones corresponden al trato cotidiano en el aula, qué información necesita protegerse y qué aspectos requieren consultar disposiciones o procedimientos institucionales.
La actividad puede organizarse en una tabla:
| Ámbito | Pregunta orientadora |
|---|---|
| Práctica docente | ¿Qué podemos hacer de inmediato para mantener un trato respetuoso y seguro? |
| Privacidad | ¿Qué información debe protegerse y quién necesita conocerla para cumplir una responsabilidad legítima? |
| Acompañamiento | ¿Qué apoyos profesionales o institucionales podrían requerirse? |
| Procedimientos | ¿Qué normas, protocolos o instancias corresponde consultar? |
El ejercicio no pretende resolver anticipadamente todos los casos. Su propósito es fortalecer la capacidad del colectivo para reconocer responsabilidades y evitar decisiones improvisadas que puedan generar daños.
[PRÓXIMAMENTE: Familias, escuela e identidad de género: cómo construir conversaciones respetuosas en situaciones complejas]. Esta propuesta para Maestros con Maestría abordará las experiencias humanas y las tensiones que pueden surgir entre familias y escuelas, desde la escucha, el cuidado y el reconocimiento de responsabilidades.
Los materiales educativos también transmiten ideas sobre quiénes pertenecen
Los libros, ejemplos, ilustraciones y relatos utilizados en el aula no son neutrales respecto de las experiencias humanas que representan. Mediante ellos, el estudiantado encuentra formas de comprender la sociedad, imaginar posibilidades y reconocer qué historias se consideran importantes.
Cuando los materiales presentan reiteradamente una sola manera de vivir el género, organizar una familia o desarrollar determinados intereses, pueden limitar la comprensión de la diversidad. Esto no significa que cada recurso deba abordar todas las identidades y experiencias posibles, sino que conviene revisar el conjunto de representaciones que circulan en la escuela.
La selección de materiales puede orientarse por su pertinencia curricular, su calidad y su capacidad para ampliar la comprensión del mundo. Los docentes pueden incorporar relatos, situaciones y ejemplos que permitan analizar estereotipos, derechos y relaciones de respeto sin reducir las experiencias humanas a categorías rígidas.
Esta perspectiva se relaciona con la interculturalidad crítica y la igualdad de género como ejes articuladores de la Nueva Escuela Mexicana. Ambos ofrecen oportunidades para examinar cómo se construyen las diferencias, qué relaciones de poder intervienen y qué condiciones permiten una participación más equitativa.
Actividad complementaria 7. Leer nuestros materiales con otras preguntas
Propósito: reconocer representaciones y expectativas de género presentes en recursos educativos habituales.
El colectivo puede seleccionar un cuento, una ilustración, un problema matemático contextualizado o un recurso audiovisual utilizado en clase. Después analiza qué personajes aparecen, qué actividades realizan, cómo se distribuyen las responsabilidades y qué posibilidades de identificación ofrece el material.
Una pregunta especialmente útil es si las representaciones responden a una necesidad pedagógica o reproducen expectativas que podrían ampliarse. Por ejemplo, un problema matemático puede utilizar personajes con intereses diversos sin modificar su propósito de aprendizaje.
El ejercicio puede concluir con una adaptación pequeña: cambiar un ejemplo, incorporar otra perspectiva o formular preguntas que permitan discutir estereotipos presentes en una narración.
No se trata de sustituir el análisis pedagógico por una revisión superficial de imágenes. La intención es reconocer cómo los recursos participan en la construcción de significados sobre la diversidad.
El Programa Analítico: reconocer la diversidad como parte de la realidad escolar
El documento oficial invita a considerar cómo las decisiones del Programa Analítico pueden contribuir a construir ambientes inclusivos. Esta relación es importante porque permite comprender que la inclusión no debería depender únicamente de respuestas aisladas ante situaciones particulares.
El Programa Analítico se construye a partir de la lectura de la realidad, la contextualización de los contenidos y el codiseño cuando corresponde. En ese proceso, el colectivo puede reconocer prácticas, relaciones y condiciones que influyen en la participación y el aprendizaje.
Si una escuela identifica que existen estereotipos de género que limitan las oportunidades de participación, puede analizar cómo esta situación se relaciona con los contenidos y PDA de los Programas Sintéticos. A partir de ello, puede desarrollar proyectos o experiencias que permitan estudiar los derechos, la igualdad, la convivencia y la diversidad desde los campos formativos pertinentes.
Esto no significa que toda situación relacionada con identidad de género deba convertirse en un proyecto escolar ni que sea necesario exponer experiencias personales del estudiantado para justificar una decisión curricular. La lectura de la realidad debe respetar la privacidad y reconocer que los derechos no dependen de la existencia de un caso visible en la escuela.
La problematización de la realidad puede ayudar a construir esta mirada, pues invita a comprender las condiciones que producen una situación antes de seleccionar contenidos o actividades.
Actividad complementaria 8. De una práctica cotidiana a una pregunta curricular
Propósito: identificar oportunidades para trabajar la inclusión mediante experiencias de aprendizaje pertinentes.
El colectivo puede seleccionar una práctica escolar que desee revisar y formular una pregunta de investigación relacionada con ella. Por ejemplo, si observa que ciertas actividades se asignan de manera habitual según el género, podría preguntarse cómo se han construido históricamente esas expectativas y qué efectos tienen sobre las oportunidades de participación.
Después, revisa los Programas Sintéticos de la fase correspondiente para identificar contenidos y PDA que permitan estudiar la cuestión. La actividad podría desarrollarse mediante lectura, análisis de situaciones, investigación histórica, producción artística o diálogo comunitario, según el propósito educativo.
La finalidad no es incorporar el tema de manera forzada, sino reconocer cuándo ofrece oportunidades reales para desarrollar aprendizajes y ampliar la comprensión de la realidad.
¿Qué puede incorporarse al Proceso de Mejora Continua?
Algunas situaciones de exclusión pueden atenderse mediante decisiones pedagógicas inmediatas. Otras requieren acciones institucionales porque involucran normas compartidas, prácticas recurrentes de discriminación, mecanismos de atención o necesidades de formación del colectivo.
En estos casos, el Proceso de Mejora Continua puede contribuir a organizar decisiones, establecer responsabilidades y dar seguimiento a sus efectos.
Por ejemplo, si la escuela identifica dificultades recurrentes para intervenir ante comentarios discriminatorios, podría revisar los criterios de actuación, fortalecer el conocimiento de los procedimientos aplicables y generar espacios de formación profesional. Si reconoce que determinadas formas de organización limitan la participación, puede acordar su revisión en las actividades escolares.
No todas las situaciones necesitan incorporarse al programa de mejora. Tampoco debe posponerse la atención de una necesidad inmediata hasta que exista un acuerdo colectivo. Las obligaciones de protección y trato digno permanecen vigentes independientemente de los tiempos de planeación institucional.
Actividad complementaria 9. Un acuerdo pequeño, pero observable
Propósito: transformar una reflexión del CTE en una decisión concreta que pueda revisarse.
Después de trabajar el documento oficial y las actividades que el colectivo considere pertinentes, puede seleccionarse una práctica que requiera fortalecerse. La decisión debe describir qué se modificará, quiénes participarán y cómo se reconocerán sus efectos.
Por ejemplo, un colectivo podría acordar revisar los criterios utilizados para organizar equipos y distribuir responsabilidades en actividades escolares. Posteriormente, podría observar si se ampliaron las oportunidades de participación y si las nuevas formas de organización resultaron pertinentes.
El valor del acuerdo no depende de su extensión, sino de que responda a una necesidad reconocida, sea viable y pueda revisarse. Esta lógica coincide con la orientación del documento oficial de seleccionar acciones concretas y susceptibles de seguimiento.
Para ampliar la construcción de decisiones colectivas, puede consultarse Objetivos, metas y acciones del Proceso de Mejora Continua.
Acompañar a quienes enseñan también es parte de la inclusión
Abordar la diversidad de identidades de género puede generar dudas, preguntas y necesidades de formación entre docentes. Estas inquietudes no deberían resolverse mediante la descalificación personal ni mediante la expectativa de que todas las personas cuentan previamente con los mismos referentes conceptuales.
El Consejo Técnico Escolar ofrece una oportunidad para construir comprensión colectiva. Sin embargo, el diálogo profesional necesita condiciones: disposición para escuchar, acceso a información confiable, respeto por la dignidad de las personas y claridad respecto de las responsabilidades institucionales.
Es importante distinguir entre reconocer que existen preguntas legítimas sobre cómo actuar y convertir los derechos de un grupo de estudiantes en una cuestión sometida a votación. El colectivo puede deliberar sobre las estrategias pedagógicas y las condiciones de implementación, pero no sobre si determinadas personas merecen respeto o protección frente a la discriminación.
Para directivos, supervisores y figuras de acompañamiento, el desafío consiste en sostener espacios donde puedan revisarse prácticas y supuestos sin perder de vista los principios de derechos humanos que orientan la educación.
Esta perspectiva puede ampliarse mediante el artículo Acompañamiento pedagógico para directivos y supervisores, que aborda la construcción de condiciones para la reflexión profesional y la toma de decisiones colectivas.
[PRÓXIMAMENTE: ¿Cómo dialogar sobre diversidad de género en el Consejo Técnico Escolar sin convertirlo en una confrontación?]. Esta propuesta para Maestros con Maestría explorará las condiciones del diálogo profesional, las dudas docentes, los desacuerdos y la responsabilidad de sostener conversaciones respetuosas y fundamentadas.
Recuperar el aprendizaje del CTE: reconocer qué necesitamos transformar
Una sesión sobre inclusión puede concluir con acuerdos generales como promover el respeto, evitar la discriminación o reconocer la diversidad. Aunque estas intenciones son importantes, conviene preguntarse qué significan en las decisiones concretas de la vida escolar.
Para recuperar el aprendizaje, cada docente puede identificar una práctica que antes consideraba neutral, una pregunta que surgió durante la reflexión y una decisión que podría revisar. Después, el colectivo puede reconocer coincidencias y seleccionar un aspecto que merezca seguimiento.
Una forma sencilla de organizar este cierre consiste en completar tres ideas:
Una práctica que ahora observo de otra manera es…
Una pregunta que necesitamos seguir investigando es…
Una decisión que podemos revisar colectivamente es…
No se espera que todas las personas lleguen a conclusiones idénticas ni que una sola sesión resuelva las tensiones que atraviesan la vida escolar. El propósito es ampliar la comprensión, fortalecer criterios profesionales y reconocer acciones que puedan sostenerse.
Este ecosistema educativo se mantiene gracias a la comunidad.
Si te ha servido, puedes contribuir a que continúe.
Preguntas para continuar la reflexión
¿Qué expectativas sobre el género están presentes en nuestras formas habituales de organizar la enseñanza?
¿Cómo podemos reconocer las necesidades del estudiantado sin exigir que las personas expliquen públicamente su identidad?
¿Qué comunica nuestra intervención —o nuestro silencio— cuando aparece una situación de discriminación?
¿De qué manera los materiales y ejemplos escolares amplían o limitan las posibilidades de identificación y participación?
¿Cómo distinguimos las decisiones pedagógicas cotidianas de aquellas que requieren procedimientos institucionales específicos?
¿Qué condiciones necesitan los colectivos docentes para aprender sobre diversidad y revisar sus prácticas sin reproducir exclusiones?
¿Qué acuerdos pueden contribuir a que la dignidad y el respeto se expresen en la vida escolar y no solamente en los documentos institucionales?
Reflexión final: una escuela inclusiva se construye en las decisiones cotidianas
La inclusión de infancias y adolescencias trans y no binarias no puede comprenderse únicamente como la atención de situaciones excepcionales. También invita a revisar las formas de relación, las expectativas y las decisiones que organizan la experiencia educativa de todas las personas.
Esta perspectiva no elimina la complejidad de los contextos escolares ni supone que exista una respuesta idéntica para cada situación. Las escuelas necesitan información, acompañamiento, claridad institucional y espacios para reflexionar sobre las consecuencias de sus decisiones.
Desde la Nueva Escuela Mexicana, el reconocimiento de la diversidad se vincula con una aspiración más amplia: construir comunidades educativas donde la dignidad humana, la participación y el derecho a aprender orienten las prácticas cotidianas.
Quizá el desafío más importante sea reconocer que la inclusión no comienza únicamente cuando una persona solicita ser reconocida. También comienza cuando la escuela se pregunta qué aspectos de su organización, de su lenguaje y de sus relaciones podrían estar limitando la participación de alguien, incluso antes de que esa dificultad se haga visible.
Fuentes y materiales de referencia
Secretaría de Educación Pública. (2026). Infancias y adolescencias trans y no binarias: orientaciones para una práctica docente inclusiva en el aula desde la Nueva Escuela Mexicana. Consejo Técnico Escolar, ciclo escolar 2026-2027. Documento oficial de trabajo.
Secretaría de Educación Pública. (2025). Plan de Estudio para la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria 2022.
Suárez Cabrera, J. M. (Coord.). (2016). Glosario de la diversidad sexual, de género y características sexuales. CONAPO/SEGOB.
Corona-Vargas, E., y Mazín Reynoso, R. (2020). Diversidad sexual y educación en México: impacto de la no conformidad con expresiones de género y atracciones sexuales en la inclusión y bienestar escolar. UNESCO.
Asociación por las Infancias Transgénero. (2021). Súmate, infancias trans en México.
Morales Olvera, T. (Coord.). (2024). Escuela: desarrollo de personas. Asociación para las Infancias Transgénero.
Organización de las Naciones Unidas. (1989). Convención sobre los Derechos del Niño.
UNESCO. (2016). Out in the Open: Education Sector Responses to Violence Based on Sexual Orientation and Gender Identity/Expression.







