Cultura de paz en la escuela: guía del material SEP 2026 y sus 64 experiencias
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La SEP publicó la cuarta edición de Cultura de paz en y desde nuestra escuela: 64 experiencias para preescolar, primaria y secundaria. Aquí te explico cómo está organizado y cómo usarlo sin leer sus 328 páginas de corrido.
Actualizado: 06/11/26
Un alumno se queda sin recreo por no terminar la tarea. En muchas escuelas eso se considera disciplina. El nuevo material de la SEP lo nombra de otra forma: negar el recreo para corregir una conducta tiene carácter punitivo y vulnera el derecho a la recreación.
Ese ejemplo resume bien lo que propone Cultura de paz en y desde nuestra escuela. La violencia en la escuela no aparece solo en las peleas. También está en prácticas cotidianas que normalizamos, en quién es escuchado y quién no, en cómo se toman las decisiones y en las desigualdades que atraviesan la vida de niñas, niños y adolescentes.
En esta guía encontrarás qué es el material, qué conserva del antiguo fichero, cómo se organizan sus siete líneas temáticas, cómo está construida cada experiencia y una ruta para usarlo a partir de lo que ocurre en tu grupo. Desde aquí también podrás llegar a los artículos que desarrollan cada tema.
¿Qué es Cultura de paz en y desde nuestra escuela?
Es un material de la Secretaría de Educación Pública con experiencias de aprendizaje para docentes de preescolar, primaria y secundaria. Lo elaboraron la Dirección General de Materiales Educativos y la Dirección General de Gestión Escolar y Enfoque Territorial.
Se sustenta en el Plan de Estudio para la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria 2022, en particular en los Campos formativos y en lo que el documento llama ejes de relevancia social (en la línea socioemocional aparecen como Ejes articuladores). Por eso no funciona como una asignatura más: sus experiencias se pensaron para dialogar con el currículo, con el contexto de cada comunidad y con las decisiones que toma cada docente.
¿Qué es la cultura de paz en la escuela? Es la construcción cotidiana de relaciones basadas en la dignidad, el respeto a las diferencias, la participación y los derechos de niñas, niños y adolescentes. No se reduce a la ausencia de conflicto: se construye en la organización del aula, en la forma de resolver los conflictos, en las oportunidades de participar y en el reconocimiento de cada estudiante como sujeto de derechos.
¿Es un material nuevo o una actualización del Fichero Promover la Cultura de Paz?
Las dos cosas, con matices. La edición de 2026 es la cuarta de una obra cuya primera edición data de 2019, y el propio documento reconoce como antecedente el Fichero Promover la Cultura de Paz en y desde nuestra escuela. De él retoma elementos conceptuales y líneas de trabajo que siguen siendo pertinentes, porque la desigualdad, la discriminación y la violencia siguen presentes en la vida escolar.
Lo que cambia es la organización: la propuesta se reorganiza y se amplía en experiencias de aprendizaje articuladas con el marco curricular actual. Si ya trabajabas con el fichero, no partes de cero. Para ver con detalle qué se mantuvo y qué cambió, revisa Fichero Promover la cultura de paz: qué cambió en la edición 2026.
¿Cómo está organizado el material de Cultura de Paz 2026?
El documento tiene 328 páginas y reúne 64 experiencias: 21 de preescolar, 22 de primaria y 21 de secundaria. Cada línea temática ofrece tres experiencias por nivel (la de educación socioemocional incluye cuatro para primaria).
Esa organización permite usarlo como material de consulta: buscas la línea que corresponde a lo que observas en tu escuela y vas directo a tu nivel. Las siete líneas no se presentan como temas separados; el documento insiste en que se abordan de manera articulada porque en la vida escolar están entrelazadas.
1. Promover la igualdad de género
Desde preescolar, las experiencias cuestionan ideas que parecen naturales: que ciertos juegos, colores o responsabilidades corresponden solo a niñas o solo a niños. En secundaria se llega a temas como las relaciones afectivas y los mandatos de masculinidad. El propósito no es memorizar una definición de igualdad, sino observar cómo las expectativas de género aparecen en lo cotidiano.
2. Educación socioemocional
Es una de las líneas con mayor cambio de enfoque. El documento plantea que la NEM abandona el modelo de competencias socioemocionales y deja de ver las emociones solo como habilidades individuales que hay que gestionar: también son prácticas culturales que se construyen en las relaciones. Bienestar y buen trato aparecen como ejes rectores.
Un ejemplo de preescolar, Respiramos para cuidarnos, lo deja claro: su objetivo no es eliminar emociones ni controlar la conducta del grupo, sino ofrecer una herramienta para reconocer sensaciones del cuerpo y modular reacciones intensas. Si quieres trabajar esta línea sin convertirla en un ejercicio de autocontrol, revisa ¿Cómo trabajar la educación socioemocional en la NEM sin reducirla a controlar emociones?.
3. Participación infantil y adolescente
La participación es un derecho reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño y en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. El material retoma la escalera de la participación de Hart: de sus ocho peldaños, los tres primeros (manipulada, decorativa y simbólica) no cuentan como participación auténtica.
Esto obliga a una pregunta incómoda: cuántas «participaciones» escolares consisten en que el alumnado ejecute decisiones adultas. Las experiencias van desde expresar intereses en preescolar hasta organizar una asamblea escolar en secundaria. Para llevarlo a la práctica, consulta Asamblea escolar y participación infantil: cómo pasar de la participación simbólica a la real.
4. Reconocimiento y valoración de la diversidad
Aborda diferencias culturales, lingüísticas, familiares y personales, además de identidad, pertenencia y movilidad humana. En secundaria, por ejemplo, se propone reflexionar sobre la inclusión de estudiantes en situación de movilidad e intervenir espacios escolares para hacerlos más hospitalarios. La diversidad deja de ser una definición y se mira en las condiciones que permiten, o impiden, que alguien se sienta parte de la comunidad. → enlazar a: «Valoración de la diversidad en el aula: actividades y aplicación» y «Cómo prevenir la discriminación en el aula».
5. Conocimiento, ejercicio y respeto a los derechos humanos
Aquí está la distinción con la que abrimos: los derechos no son premios que dependan del comportamiento. El documento describe el paso de un enfoque tutelar, en el que los adultos administraban los derechos en nombre de las infancias, a uno de protección integral, en el que niñas, niños y adolescentes son sujetos de derecho y docentes, familias y autoridades actúan como garantes.
La consecuencia práctica es revisar lo que hacemos: negar el recreo por una tarea, impedir la entrada por el uniforme o excluir de una actividad para corregir una falta. Para analizar esas prácticas con tu colectivo, revisa ¿Se puede quitar el recreo como castigo? Derechos de niñas, niños y adolescentes en la escuela.
6. Toma de decisiones para el autocuidado individual y el cuidado colectivo
Reconoce que las decisiones de niñas, niños y adolescentes están influidas por condiciones sociales, la presión entre pares y la información no verificada. Incluye situaciones de entornos digitales: qué contenidos consumen, a quién siguen y por qué, qué hacer cuando presencian algo que daña a otra persona. Desde preescolar, la intención no es descalificar los contenidos digitales, sino ayudar a construir criterios. El autocuidado se entiende como algo relacional: cuidar de sí también implica considerar a los demás. → enlazar a: «Actividades para desarrollar el autocuidado en secundaria y primaria».
7. Entornos escolares seguros y protectores
Para el documento, un entorno seguro es más que la ausencia de violencia: implica nombrar lo que suele callarse, como el maltrato, el acoso, la violencia sexual o el consumo de sustancias, detectar señales de alerta y saber cómo actuar desde la responsabilidad que le corresponde a la escuela. Las experiencias van desde la identificación de riesgos y los simulacros hasta el ciberacoso, y remiten a las orientaciones y mecanismos que la SEP ha establecido. La protección se plantea como tarea compartida, no de una sola figura. Para profundizar, revisa Entornos escolares seguros y protectores: cómo prevenir, detectar y actuar ante la violencia en la escuela.
¿Cómo son las experiencias de aprendizaje?
Todas comparten una estructura: título, nivel educativo, propósito y recursos, seguidos de seis apartados. Conocerlos te ahorra tiempo, porque cada uno responde a una necesidad distinta.
Apuntes para el personal docente
Ofrece el sustento conceptual y el contexto del tema. Es el apartado que conviene leer primero, porque explica qué problema intenta abordar la experiencia y evita aplicarla como una secuencia de instrucciones.
Con el alumnado
Desarrolla la propuesta didáctica: orientaciones, preguntas, dinámicas y formas de organizar al grupo.
Cierre
Recupera los procesos de desarrollo de aprendizaje centrales de la experiencia. No es solo terminar la actividad, sino volver sobre lo que se observó o construyó.
Variante
Es el apartado que más conviene no saltarse. El documento le da un papel central: propone reorganizar las actividades, flexibilizarlas e involucrar a otros grupos, grados o a toda la escuela. Recupera elementos del trabajo multigrado, no como algo exclusivo de ciertas escuelas, sino como una forma de favorecer el aprendizaje entre estudiantes de distintas edades y la construcción de acuerdos comunes.
Con las familias
Amplía el trabajo hacia madres, padres y personas cuidadoras, al reconocer que la convivencia, los derechos y el cuidado no ocurren solo dentro del salón.
Reflexiones entre docentes
Propone preguntas para analizar la práctica. En las experiencias sobre derechos, por ejemplo, invita al colectivo a preguntarse si alguna práctica cotidiana limita los derechos del alumnado y qué podría modificarse. Es un buen insumo para una sesión de CTE.
Las actividades no son recetas: el papel de la autonomía profesional
El documento es explícito: las experiencias no son prescripciones, sino propuestas abiertas. Se implementan desde la autonomía profesional, la lectura de la realidad, las características del grupo, el programa analítico escolar y el territorio, y pueden adaptarse, enriquecerse o resignificarse en el codiseño.
Hay un detalle práctico: las experiencias no traen asignados PDA ni Campos formativos uno por uno. Esa vinculación la construyes tú. Eso cambia la pregunta frente al material. En lugar de «¿cómo aplico bien esta actividad?», conviene preguntar: «¿qué de esta experiencia tiene sentido para mi grupo, qué necesito modificar y qué situación de nuestra realidad quiero ayudar a comprender?». Para hacer ese trabajo paso a paso, revisa ¿Cómo integrar la cultura de paz en el programa analítico? Ruta para contextualizar las experiencias de la SEP.
¿Cómo usar el material sin leer 328 páginas de principio a fin?
Parte de lo que observas en tu grupo o escuela, no del índice. Una ruta posible:
- Situación real: un conflicto recurrente, exclusión, una práctica que te incomoda, un riesgo, algo que pasa en redes.
- Línea temática: identifica cuál de las siete se relaciona más con esa situación.
- Experiencia de tu nivel: cada línea tiene tres por nivel; elige la más pertinente.
- Apuntes para el personal docente: léelos antes de planear para entender el propósito.
- Contextualización: ajusta preguntas, ejemplos, materiales y la participación de las familias. Revisa la Variante.
- Trabajo con el alumnado y cierre.
- Reflexión sobre la práctica: usa las Reflexiones entre docentes, solo o con tu colectivo.
Así el documento se convierte en una herramienta para tomar decisiones y no en un catálogo de actividades.
Cultura de paz para preescolar, primaria y secundaria
Las experiencias consideran las características de cada nivel, así que puedes ir directo a las que te corresponden. En preescolar predominan el juego, el cuerpo y la expresión de emociones; en primaria, la construcción de criterios y herramientas para participar; en secundaria, temas como las relaciones afectivas, el consumo, la presión de pares y el proyecto de vida.
Para encontrar rápido las experiencias de tu nivel y decidir cuál usar, revisa [PRÓXIMAMENTE: Cultura de paz en preescolar: las 21 experiencias del material SEP 2026 y cómo elegirlas], [PRÓXIMAMENTE: Cultura de paz en primaria: las 22 experiencias del material SEP y cómo adaptarlas por grado] y [PRÓXIMAMENTE: Cultura de paz en secundaria: las 21 experiencias del material SEP y cómo trabajarlas con adolescentes].
La cultura de paz no se limita a resolver conflictos
Cuando se miran las siete líneas en conjunto, aparece la idea de fondo: la cultura de paz atraviesa cómo participamos, cómo reconocemos las diferencias, cómo ejercemos derechos, cómo acompañamos emociones, cómo decidimos y cómo construimos espacios seguros. Trabajarla no significa solo intervenir cuando estalla un conflicto; implica mirar lo que pasa antes: quién es escuchado, qué prácticas hemos normalizado y qué condiciones permiten pedir ayuda.
Consulta el material completo: [Cultura de PAZ en y desde nuestra escuela. Edición 2026 (PDF, SEP)] y, si quieres ver el antecedente, el [antiguo Fichero de Cultura de la Paz en y desde la escuela].
Explora los temas de Cultura de Paz
Comprender el material
Las líneas temáticas
- Igualdad de género: (sin artículo por ahora)
- ¿Cómo trabajar la educación socioemocional en la NEM sin reducirla a controlar emociones?
- Asamblea escolar y participación infantil: cómo pasar de la participación simbólica a la real
- Diversidad: → enlazar a: «Valoración de la diversidad en el aula: actividades y aplicación»
- ¿Se puede quitar el recreo como castigo? Derechos de niñas, niños y adolescentes en la escuela
- Autocuidado: → enlazar a: «Actividades para desarrollar el autocuidado en secundaria y primaria»
- Entornos escolares seguros y protectores: cómo prevenir, detectar y actuar ante la violencia en la escuela
Llevarlo a tu planeación
Por nivel educativo
- [PRÓXIMAMENTE: Cultura de paz en preescolar: las 21 experiencias del material SEP 2026 y cómo elegirlas]
- [PRÓXIMAMENTE: Cultura de paz en primaria: las 22 experiencias del material SEP y cómo adaptarlas por grado]
- [PRÓXIMAMENTE: Cultura de paz en secundaria: las 21 experiencias del material SEP y cómo trabajarlas con adolescentes]
Relacionados en el sitio: → enlazar a: «Estrategias para mejorar la convivencia escolar sin castigos» · «Actividades para resolver conflictos en el aula» · «Serie. Repensar el CTE: del cumplimiento a la comprensión».
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Algunas preguntas para pensar nuestra práctica
- ¿Qué situaciones de nuestra escuela podrían comprenderse de otra manera si las miramos desde la cultura de paz?
- ¿Nuestras actividades sobre convivencia modifican las relaciones cotidianas o se quedan como ejercicios aislados?
- ¿Qué espacios tienen niñas, niños y adolescentes para participar en las decisiones que afectan su experiencia escolar, y en qué peldaño de la escalera de Hart estarían?
- ¿Qué prácticas escolares normalizadas convendría revisar desde una perspectiva de derechos?
- ¿Cómo involucrar a las familias sin trasladarles toda la responsabilidad de lo que ocurre en la escuela?
- ¿Qué experiencias del material podrían dialogar con nuestro programa analítico y con las situaciones concretas de nuestra comunidad?
Cultura de paz como práctica cotidiana
Un documento de 328 páginas puede terminar como tantos otros: lo descargamos, lo hojeamos y lo guardamos para cuando haga falta una actividad de convivencia. Su mayor posibilidad está en otro lugar.
La propuesta permite mirar la cultura de paz no como un tema más en el calendario, sino como algo que atraviesa decisiones que ya tomamos todos los días: cómo escuchamos, cómo establecemos acuerdos, cómo respondemos al conflicto, cómo ejercemos la autoridad y qué espacios abrimos para que el alumnado participe y ejerza sus derechos.
Desde ahí, las actividades son un punto de partida. Algunas situaciones podrán transformarse con una experiencia de aprendizaje; otras requerirán acuerdos colectivos, participación de las familias o cambios en la organización de la escuela. Por eso la cultura de paz no se agota en una actividad que se realiza y se termina: obliga a seguir preguntándonos qué relaciones estamos construyendo en nuestra escuela.
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