7° Sesión ordinaria. CTE mayo 2026: Liderazgo distribuido

La Séptima Sesión Ordinaria del CTE 2025-2026 pone sobre la mesa una idea clave: la mejora escolar no depende únicamente de la dirección, sino de la capacidad del colectivo docente para construir comunidad, compartir responsabilidades y aprender juntos.

Introducción

En muchos Consejos Técnicos Escolares existe una sensación constante de saturación: acuerdos que no siempre se aterrizan, actividades que recaen en pocas personas y reuniones donde la participación colectiva termina siendo limitada. Frente a esto, la Séptima Sesión Ordinaria del CTE 2025-2026 propone reflexionar sobre una idea que puede parecer administrativa, pero que en realidad tiene profundas implicaciones pedagógicas: el liderazgo distribuido.

La guía plantea que la transformación escolar no puede sostenerse únicamente desde la figura directiva. También requiere construir culturas de colaboración donde docentes, directivos y colectivos escolares compartan responsabilidades, dialoguen y participen en las decisiones relacionadas con la mejora continua.

Esto no significa que todas las personas hagan lo mismo ni que desaparezca la función directiva. Significa algo más complejo: comprender que la mejora educativa necesita comunidades profesionales capaces de pensar juntas la práctica escolar.

Entender el liderazgo distribuido puede ayudar a que el CTE deje de sentirse solamente como una obligación administrativa y comience a convertirse en un espacio más útil para comprender y mejorar la experiencia educativa.


¿Qué es el liderazgo distribuido en la escuela?

El liderazgo distribuido es una forma de organización escolar donde las decisiones, responsabilidades y procesos de mejora no recaen únicamente en la dirección, sino que se construyen colectivamente entre distintos integrantes de la comunidad educativa.

En este enfoque, las maestras y los maestros no participan solamente ejecutando indicaciones. También colaboran:

  • proponiendo soluciones,
  • coordinando procesos,
  • analizando problemáticas,
  • compartiendo experiencias,
  • y participando activamente en la construcción de acuerdos escolares.

La SEP señala que esta práctica busca consolidar escuelas como comunidades de aprendizaje donde el diálogo profesional y el trabajo colaborativo permitan mejorar la práctica docente y favorecer mejores aprendizajes.

¿Por qué la SEP insiste tanto en este enfoque?

Porque muchos problemas escolares no pueden resolverse únicamente desde estructuras verticales.

La guía recupera a Bolívar y Murillo para señalar que:

  • el liderazgo distribuido,
  • el aprendizaje docente,
  • y el aprendizaje estudiantil

funcionan como un “trípode” que sostiene las posibilidades de mejora escolar.

Esto implica reconocer algo importante:

La mejora educativa no depende solamente de formatos, programas o lineamientos. También depende de cómo se relacionan profesionalmente quienes habitan la escuela.


Cómo se aplica el liderazgo distribuido en el CTE

Hablar de liderazgo distribuido puede sonar abstracto hasta que se traduce a situaciones reales de escuela.

En la práctica, este enfoque aparece cuando:

  • docentes coordinan actividades del CTE,
  • se construyen acuerdos colectivamente,
  • existen espacios reales para proponer temas,
  • las decisiones pedagógicas se dialogan,
  • y la mejora continua deja de ser responsabilidad exclusiva de dirección.

La propia guía menciona como ejemplo el Comité de Planeación y Evaluación, señalando que su intención es involucrar a docentes en el seguimiento y evaluación del Programa de Mejora Continua.

¿Cómo fortalecerlo en la práctica?

Acciones concretas para favorecer liderazgo distribuido

  1. Compartir responsabilidades reales

    No únicamente tareas operativas. También análisis, coordinación y toma de decisiones.

  2. Abrir espacios de participación docente

    Permitir que maestras y maestros propongan dinámicas, necesidades o problemáticas del colectivo.

  3. Construir confianza profesional

    La colaboración no surge automáticamente. Necesita diálogo, escucha y reconocimiento mutuo.

  4. Analizar colectivamente los aprendizajes

    El foco no debe quedarse solo en organización escolar. También en comprender qué está pasando con los estudiantes.

  5. Evitar que todo dependa de una sola figura

    Cuando toda decisión pasa únicamente por dirección, la colaboración termina debilitándose.

La guía insiste en reflexionar sobre:

  • qué nivel de corresponsabilidad existe,
  • qué responsabilidades asumen docentes,
  • y qué tanto se impulsa la colaboración dentro del colectivo.

Lo que el liderazgo distribuido NO significa

Uno de los problemas frecuentes es interpretar este enfoque como:

  • “todos hacen todo”,
  • ausencia de organización,
  • o delegar trabajo sin acompañamiento.

Pero el liderazgo distribuido no significa abandonar funciones directivas.

Tampoco implica trasladar responsabilidades administrativas al colectivo sin claridad pedagógica.

En realidad, supone algo más complejo:

  • construir condiciones para colaborar,
  • favorecer participación genuina,
  • y generar culturas escolares menos individualistas.

La guía enfatiza que el objetivo es transformar prácticas y relaciones entre docentes para construir formas más colaborativas de trabajo escolar.

Un riesgo importante

A veces se habla de trabajo colaborativo, pero las decisiones ya vienen tomadas.

En esos casos:

  • la participación se vuelve simbólica,
  • el diálogo pierde sentido,
  • y el colectivo deja de sentirse parte de los procesos de mejora.

La colaboración no se decreta. Se construye en las formas cotidianas de relación dentro de la escuela.


Ejemplo práctico aplicado al CTE

Situación común

En una primaria, la organización del CTE depende casi totalmente de dirección:

  • definición de actividades,
  • lectura de materiales,
  • elaboración de acuerdos,
  • seguimiento de compromisos.

Los docentes participan, pero pocas veces proponen o coordinan procesos.

Ajuste desde liderazgo distribuido

Para la Séptima Sesión:

  • un equipo docente coordina el análisis de la guía,
  • otro grupo organiza experiencias de acompañamiento pedagógico,
  • se generan preguntas para discutir necesidades reales de la escuela,
  • y el colectivo construye acuerdos a partir de problemáticas identificadas conjuntamente.

¿Qué cambia?

No desaparece la función directiva.

Lo que cambia es:

  • la distribución de participación,
  • la construcción colectiva de sentido,
  • y la posibilidad de que el CTE funcione más como comunidad profesional de aprendizaje.

Liderazgo distribuido y comunidades de aprendizaje

La guía insiste varias veces en una idea central:
la escuela mejora cuando docentes aprenden juntos.

Esto conecta directamente con la lógica de comunidades profesionales de aprendizaje impulsada también desde la Nueva Escuela Mexicana:

  • diálogo profesional,
  • reflexión colectiva,
  • acompañamiento pedagógico,
  • mejora continua,
  • y aprendizaje compartido.

Aquí el liderazgo deja de entenderse únicamente como autoridad.

Comienza a entenderse como:

  • capacidad de movilizar colaboración,
  • construir confianza,
  • y sostener procesos colectivos de mejora.

La estructura no limita necesariamente la práctica. A veces puede ayudar a orientarla y hacerla más compartida.

Este ecosistema educativo se mantiene gracias a la comunidad.
Si te ha servido, puedes contribuir a que continúe.

Reflexión final

La Séptima Sesión del CTE no parece centrarse solamente en organización escolar. En el fondo, está intentando mover algo más profundo: la manera en que comprendemos el trabajo colectivo dentro de las escuelas.

Eso implica reconocer que:

  • enseñar no es únicamente una práctica individual,
  • la mejora escolar no depende de una sola persona,
  • y las comunidades educativas también necesitan aprender a colaborar.

El liderazgo distribuido no es una fórmula mágica ni una solución automática para los problemas escolares.

Es una herramienta para pensar cómo construir escuelas donde la responsabilidad, el diálogo y la mejora puedan sostenerse colectivamente.

Porque muchas veces el problema no es únicamente la falta de compromiso docente. También influye cómo están organizadas las relaciones profesionales dentro de la escuela.

Comprender mejor estas dinámicas puede ayudar a que el trabajo colectivo deje de sentirse solamente como carga y comience a convertirse en posibilidad pedagógica.

Preguntas para reflexionar en colectivo

  • ¿Qué responsabilidades reales se comparten actualmente dentro de tu escuela?
  • ¿Cómo podría fortalecerse la participación docente durante el CTE sin generar mayor sobrecarga?
  • ¿Qué experiencias de colaboración han ayudado realmente a mejorar la práctica educativa en tu colectivo?

Repensar la educación, también por correo

Cada semana, una pausa para entender antes de reaccionar:

Entender lo que pasa en el aula

• Ordenar el ruido educativo

• Pensar distinto sin sentirte solo

Puedes darte de baja cuando quieras. Aquí se piensa con calma, no se satura. Política de privacidad para obtener más información.