El rezago escolar no es flojera: cuando el grupo no avanza parejo y la culpa no ayuda

A muchos nos pasa: planeas la clase con toda la intención del mundo, llegas motivado, explicas, trabajas actividades… y al final del día te das cuenta de que el grupo no avanzó parejo.
Unos van volando, otros apenas despegan y algunos siguen en la pista mirando el avión 😅.

Esto casi no se dice en los cursos, pero cuando aparece el rezago escolar, lo primero que llega es la culpa:
“Es que no estudiaron”
“Es que yo no supe explicar”

Y ahí empezamos a repartir responsabilidades como si fueran boletas… cuando en realidad el problema es mucho más grande que una sola persona.

Hablar de rezago escolar no es buscar culpables, es entender un sistema. Y desde ahí, pensar qué sí está en nuestras manos como docentes, sin cargarnos culpas que no nos corresponden.


El rezago escolar no es un problema individual, es un sistema complejo

Cuando decimos que un alumno “va atrasado”, muchas veces lo pensamos como si fuera una falla personal.
Pero el rezago escolar se construye con capas, como las cebollas… y sí, a veces también hace llorar.

No es solo el alumno.
No es solo el docente.
No es solo la familia.

Es la combinación de:

  • Trayectorias escolares interrumpidas (pandemia incluida, que todavía cobra factura).

  • Grupos numerosos donde la atención personalizada es más un deseo que una realidad.

  • Planeaciones pensadas para el grupo ideal, no para el grupo real.

  • Evaluaciones que avanzan más rápido que los aprendizajes.

Aquí es donde la teoría se pone a prueba: el aula no es una línea recta, es más bien como el tráfico a la hora de salida… todos quieren avanzar, pero no todos pueden al mismo ritmo.

Frase destacada:
El rezago escolar no aparece de la nada: se construye cuando el sistema avanza más rápido que las personas.


¿Y yo qué puedo hacer como docente ante el rezago escolar?

Esta es la pregunta clave. Porque entender la complejidad no significa quedarnos cruzados de brazos.

No se trata de “salvar” a todos (eso también cansa), sino de tomar decisiones pedagógicas más conscientes.

Ajustar sin sentir que “fracasa” la planeación

Ese momento en el que la planeación decía una cosa… y el grupo decidió otra.
Spoiler: no es fracaso, es lectura del contexto.

A veces avanzar menos contenido, pero con más sentido, reduce el rezago escolar más que correr para “cumplir”.

Pensar en ritmos, no en promedios

El promedio tranquiliza al sistema, pero invisibiliza a las personas.
Cuando planeamos pensando solo en “el grupo”, el rezago escolar crece en silencio.

Pequeños ajustes hacen diferencia:

  • Actividades con niveles de complejidad.

  • Momentos de trabajo autónomo mientras acompañas a quien más lo necesita.

  • Evaluar procesos, no solo productos finales.

No es magia, es intención pedagógica.

Dejar de confundir rezago con flojera

“No es flojera, es desgaste”.
Cognitivo, emocional, social.

Cuando entendemos esto, cambia la forma en que intervenimos… y también la forma en que nos hablamos como docentes.


Soltar la culpa docente (sí, esa que nadie nos quita)

Aquí va algo incómodo pero necesario: no todo el rezago escolar es responsabilidad del maestro.

El sistema educativo suele pedir resultados homogéneos en contextos profundamente desiguales. Y eso genera una carga emocional brutal.

Soltar la culpa no significa desentenderse.
Significa reconocer límites, priorizar, decidir con criterio y cuidar la salud mental.

Porque un docente agotado difícilmente puede acompañar procesos complejos de aprendizaje.

Si este tema te resuena, quizá te ayude leer el artículo “Bienestar docente: enseñar sin romperse en el intento” o el post “Evaluar sin castigar: cuando la evaluación también cuida” en profjavierh.com.

Preguntas para reflexionar (no para juzgarte)

  • ¿Qué prácticas repito “porque así se ha hecho” aunque ya no respondan a mi grupo actual?

  • ¿A quiénes suele dejar fuera mi forma de evaluar o avanzar contenidos?

  • ¿Qué parte del rezago escolar sí puedo atender… y cuál no depende solo de mí?

No son preguntas para responder rápido, son para acompañarte en la práctica.

Cierre

El rezago escolar no se resuelve con recetas rápidas ni con discursos motivacionales de viernes de CTE.
Se piensa, se dialoga y se enfrenta en colectivo.

No se trata de hacerlo perfecto, sino de pensarlo mejor, juntos.
Porque enseñar también es aprender a soltar culpas que no nos ayudan… y quedarnos con las preguntas que sí transforman.

⬇️Aquí encontrarás más temas relacionados con «Pedagogías e innovación»⬇️

Regístrate

¡PARA ESTAR EN CONTACTO!👩🏻‍🏫🧑🏻‍🏫Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras últimas noticias y ofertas.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.