Asamblea escolar y participación infantil: cómo pasar de la participación simbólica a la real
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Que el alumnado vote no significa que participe. Con la escalera de Hart y las experiencias del material Cultura de Paz SEP 2026, revisamos cómo organizar asambleas y acuerdos donde las decisiones de niñas, niños y adolescentes cuenten de verdad.
Actualizado: 06/11/26
El grupo se reúne en asamblea. La maestra explica que el periódico mural de este mes será sobre la primavera y pregunta: ¿lo decoramos con flores o con mariposas? Todos levantan la mano. Ganan las mariposas. Se escribe en el acta que la decisión fue del grupo.
¿Participaron? Sí, en cierto sentido. Pero la decisión que importaba, de qué hablar y para qué, ya la había tomado un adulto. Al grupo solo le tocó elegir el adorno.
Escenas así son más comunes de lo que parecen, y no por mala fe. El material Cultura de paz en y desde nuestra escuela 2026 lo describe sin rodeos: cuando decimos que niñas, niños y adolescentes participan en la escuela, muchas veces nos referimos a que realizan actividades encomendadas y dirigidas por personas adultas.
En este artículo verás qué distingue la participación real de la simbólica, cómo usar la escalera de Hart para ubicar las prácticas de tu escuela, cómo organizar una asamblea siguiendo el material de la SEP y en qué momentos suele colarse la participación decorativa, incluso con las mejores intenciones.
¿Por qué la participación infantil es un derecho y no una actividad?
La participación no es una concesión del docente. Es un derecho reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño (artículos 12 y 17), en el artículo 3.º constitucional, en la Ley General de Educación y en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Esta última establece, en su artículo 57, que deben existir mecanismos para que niñas, niños y adolescentes se expresen y participen en materia educativa, conforme a su edad y desarrollo.
El material de la SEP añade un argumento pedagógico: garantizar espacios de expresión es indispensable tanto para promover una cultura democrática como para dejar atrás las prácticas basadas en la imposición y el castigo.
¿Qué es la participación infantil y adolescente en la escuela? Es el derecho de niñas, niños y adolescentes a expresar su opinión, ser escuchados e intervenir en las decisiones que les interesan o afectan en el aula, la escuela, la familia y la comunidad. Es auténtica cuando comprenden el sentido de lo que hacen, sus opiniones influyen en el resultado y pueden proponer, no solo elegir entre opciones definidas por adultos.
La escalera de Hart: ¿en qué peldaño está tu escuela?
El material retoma la escalera de la participación de Roger Hart (1992). Tiene ocho peldaños: los tres primeros no se consideran participación auténtica; a partir del cuarto comienza un involucramiento informado que puede llegar a la participación autónoma.
| Peldaño | Qué ocurre | Cómo se ve en la escuela (ejemplos) |
|---|---|---|
| 1. Manipulada | Participan en tareas que no comprenden ni les interesan | Cargar pancartas en un desfile sin saber qué se conmemora |
| 2. Decorativa | Su presencia es visible pero accesoria | Bailables para la visita de la supervisión |
| 3. Simbólica | Opinan, pero no se les toma en cuenta | El buzón de sugerencias que nadie abre |
| 4. Asignada pero informada | No inician el proyecto, pero entienden su sentido | Una campaña de limpieza explicada y discutida con el grupo |
| 5. Consultada e informada | Se les consulta y su opinión se toma en cuenta | Una encuesta cuyos resultados cambian una regla del recreo |
| 6. Iniciada por adultos, decisiones compartidas | Deciden en igualdad con los adultos | El grupo y el docente eligen juntos el tema del proyecto |
| 7. Iniciada y dirigida por el alumnado | Definen y realizan su proyecto | Una comisión estudiantil organiza un torneo |
| 8. Iniciada por el alumnado, decisiones compartidas | Inician el proyecto e involucran a los adultos | Estudiantes proponen mejorar un espacio y piden apoyo a la dirección |
Los ejemplos de la tercera columna son ilustrativos; las definiciones de cada peldaño provienen del material.
Volviendo a la escena inicial: elegir entre flores y mariposas está, como mucho, en el peldaño 4. No es un problema que haya actividades en ese nivel. El problema es que todo se quede ahí y se le llame participación.
Cómo organizar una asamblea escolar, según el material SEP
La experiencia Asamblea escolar, de secundaria, define la asamblea como un mecanismo de participación y deliberación en el que el alumnado propone, dialoga y acuerda acciones sobre asuntos de la vida escolar que le interesan o afectan. Todas y todos tienen voz y voto, sin discriminación, y se permite el disenso.
Hay una recomendación que suele saltarse: antes de una asamblea de toda la escuela, conviene practicar asambleas por grupo. El alumnado necesita dominar las fases, los roles y las reglas para que el ejercicio funcione.
Antes: la convocatoria y el orden del día
En pequeños equipos, el grupo identifica los asuntos del aula o la escuela que más le interesan, preocupan o afectan, y prioriza dos. Cada equipo elabora una convocatoria con fecha, hora, lugar y orden del día. Después se elige una.
Este paso es el que separa una asamblea real de una simbólica: la agenda la define el alumnado, no el docente.
Durante: inicio, desarrollo y cierre
- Inicio: quien modera informa el orden del día y el tiempo, recuerda los acuerdos de la asamblea anterior y presenta las reglas para participar.
- Desarrollo: se trata cada punto; quien quiere hablar pide la palabra y expresa lo que opina, siente o propone. Los acuerdos se toman por consenso o votación y se pueden formar comisiones.
- Cierre: quien funge como secretario lee los acuerdos del acta y se difunden para darles seguimiento.
El papel docente, dice el material, es facilitar, acompañar, escuchar y orientar, sin imponer ni dirigir. Solo interviene si se lo solicitan.
Después: seguimiento y evaluación
Al terminar, el grupo responde cómo se sintió, qué le gustó y qué mejoraría. Luego se precisan los acuerdos y cómo se les dará seguimiento. La Variante propone llevarla a toda la escuela, con roles rotativos de moderación, relatoría y seguimiento entre estudiantes de distintos grados, y publicar los acuerdos en el periódico mural.
Dónde se cuela la participación simbólica
1. Cuando el adulto filtra todo con «¿eso se puede?»
En Participo en la construcción de acuerdos escolares, de preescolar, el docente escucha las propuestas e invita a reflexionar si es posible llevarlas a cabo. Es razonable: no todo es viable. Pero si casi todas las propuestas terminan descartadas por el adulto, el grupo aprende que participar es pedir permiso.
El material ofrece una salida en Atrévete a consultar: los adultos tienen que aprender a liberarse del temor de dar a niñas, niños y adolescentes el poder de opinar y decidir, permitir que participen con libertad y, después, analizar con ellos si sus decisiones son factibles y favorecen su seguridad y bienestar. La clave está en el orden: primero deciden, luego se analiza juntos. Y cuando algo no se puede, se explica por qué.
2. Cuando los acuerdos no tienen seguimiento
Una asamblea cuyos acuerdos nadie revisa enseña que hablar no sirve. Por eso el inicio de cada asamblea incluye recordar los acuerdos anteriores. Si no hay tiempo para dar seguimiento, es mejor tomar menos acuerdos.
3. Cuando los acuerdos solo obligan al alumnado
Si los «acuerdos de convivencia» se parecen al reglamento de siempre, con obligaciones solo para estudiantes, el grupo lo notará. Una prueba sencilla: ¿hay algún acuerdo que comprometa también al docente?
4. Cuando la firma sustituye a la conversación
Plasmar la mano o el pulgar en el pliego de acuerdos puede ser un gesto significativo de compromiso. Pero si llega antes de que el grupo entienda lo que firma, se vuelve un ritual de obediencia.
Las 9 experiencias de participación del material 2026
El material organiza esta línea en cuatro subejes: la escuela, la familia, la comunidad y las reglas de participación.
| Nivel | Experiencia (página) | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Preescolar | Puedo opinar y ser escuchado (112) | Que expresen qué temas y actividades quieren trabajar en el aula |
| Preescolar | Aprendo a elegir (116) | Participar, con guía adulta, en la elección de alimentos saludables |
| Preescolar | Participo en la construcción de acuerdos escolares (120) | Construir normas de convivencia con sus pares |
| Primaria | Atrévete a consultar (124) | Conocer y usar herramientas de participación, como la consulta |
| Primaria | Participo en mi proyecto escolar (128) | Diseñar un proyecto escolar a partir de sus necesidades |
| Primaria | Participo en mi comunidad (133) | Identificar problemas de la comunidad que afectan sus derechos y proponer soluciones |
| Secundaria | Participo en las decisiones familiares (137) | Analizar cómo participar en las decisiones de su familia |
| Secundaria | Asamblea escolar (142) | Conocer la asamblea, sus reglas y roles, y realizarla |
| Secundaria | Mejoro mi entorno escolar (146) | Identificar riesgos en el entorno externo de la escuela mediante un foro |
Si trabajas educación socioemocional, Así nos sentimos juntas y juntos también usa la asamblea en preescolar para construir acuerdos de cuidado mutuo; lo comento en [PRÓXIMAMENTE: ¿Cómo trabajar la educación socioemocional en la NEM sin reducirla a controlar emociones?].
Para empezar esta semana
No necesitas una asamblea escolar para empezar. Elige una decisión real del aula que hoy tomas tú, por ejemplo, cómo se organiza el préstamo de materiales o qué tema abrirá el próximo proyecto, y entrégasela al grupo con reglas claras. Luego observa en qué peldaño quedó.
La participación también tiene relación directa con los derechos: el material la reconoce como un derecho que no depende de la conducta. Ese tema se desarrolla en [PRÓXIMAMENTE: ¿Se puede quitar el recreo como castigo? Derechos de niñas, niños y adolescentes en la escuela]. Si buscas alternativas a la sanción para construir normas con el grupo → enlazar a: «Estrategias para mejorar la convivencia escolar sin castigos». Y para integrar la asamblea a tu planeación, revisa [PRÓXIMAMENTE: ¿Cómo integrar la cultura de paz en el programa analítico? Ruta para contextualizar las experiencias de la SEP]. El panorama completo está en la [guía de Cultura de paz en la escuela SEP 2026].
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Preguntas para pensar nuestra práctica
- ¿Qué decisiones del aula podríamos dejar en manos del grupo sin poner en riesgo su seguridad?
- ¿En qué peldaño de la escalera de Hart estarían las actividades de participación que hoy presume nuestra escuela?
- Cuando descartamos una propuesta del alumnado, ¿le explicamos por qué?
- ¿Qué nos da miedo de que niñas, niños y adolescentes decidan?
- ¿Nuestros acuerdos de convivencia comprometen también a las personas adultas?
Reflexión final
La participación auténtica incomoda porque implica ceder algo de control. No todo, ni de golpe: la escalera de Hart muestra que hay grados y que la participación se aprende. Pero sí lo suficiente para que el grupo note que su opinión cambia algo.
Quizá la pregunta no es cuántas asambleas hacemos, sino qué pasa después de ellas. Una escuela difícilmente puede enseñar participación si las decisiones importantes siempre se toman sin escuchar a quienes la habitan.
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